12 de abril de 2014

Put your hand on your heart and tell me


Una nueva noche de fiesta. Un concierto donde darlo todo. Dos de mis amigas y un amigo en el mismo lugar, impacientes porque empezara. Por momentos pensábamos que nos habíamos trasladado a Hawaii. ¿El motivo? El calor que había en el lugar. Parece que el aire acondicionado no existía en en este sitio. Un chico se mostraba parado frente al escenario y solo. Quisimos hacerle sitio en nuestro grupo, pero no aceptó.

Nos lo pasamos en grande, nos reímos, disfrutamos y tomamos algo. En un momento de gran entusiasmo nos grabamos varios vídeos prometiendo que si algún día nos pasara algo a alguno de nosotros, los demás nos apoyarían. Una estupenda exaltación de la amistad en toda regla.

Por desgracia me tenía que ir pronto esa noche. Al salir de allí el silencio de la ciudad, sorprendente porque siempre hay ruido en esas calles. Un paseo por el Viaducto, típico lugar donde la gente viene a suicidarse. Tan crudo, cierto y triste. Curiosamente alguien había escrito algo así como "Sigue, hay algo" con un corazón al final. No pude evitar hacerle una foto y poner media sonrisa en la cara. Había un chico detrás mía con una cámara de fotos, me miró y me dijo "Pues habrá que hacerle caso".

Le sonreí de forma sincera y seguí mi camino. Cogí el móvil y escribí a una de esas personas especiales que tenemos cada uno en nuestras vidas para decirle todo lo que me alegraba de que le fueran las cosas bien, con unas tontas lágrimas de felicidad en los ojos. Seguramente que no lo vería hasta el día siguiente, así que fue como si le hubiera enviado una carta de forma imaginaria por medio de las escasas estrellas que había en el cielo.


El chico de la cámara venía justo detrás mío, me echó un mini grito, y me giré. De una forma tonta empezamos a hablar y caminar juntos. Decía que le daba un poco de mal rollo ir por el parque a solas... Empezamos a hablar de una forma tonta, comentamos alguna película que nos había gustado a los dos y enseguida congeniamos. Decidimos pararnos en el parque, estábamos tan a gusto que no nos apetecía irnos. Las mejores cosas llegan de forma sorprendente, extraña, o diferente. Eso lo hace más especial.

Me contó que era fotógrafo. Acababa de llegar a la ciudad para vivir con su novio, y apenas conocía gente. Tenía una mirada de esas que cautivan a primera vista, me recordó a alguien. Siempre que una persona me recuerda a otra con la que he tenido una buena experiencia creo una extraña empatía.

Las 4.30 de la mañana y seguíamos charlando en ese parque por el que no pasaba ni un alma. Enlazando temas, contándonos confidencias hasta que de repente, sin darnos cuenta empezó a salir el sol. En ese momento un mensaje llegaba a mi móvil: una sonrisa como respuesta a todo el mensaje que había mandando. Y en esa sonrisa estaba absolutamente todo.


Le conté la historia mientras salía el sol y, desde la fiesta de alguna casa cercana que aún seguían sin que nadie les echara, sonaba un "Put your hand on your heart and tell me...". Le miré y le dije: "Este puede ser el comienzo de una bonita amistad"

Puso una sonrisa y nos quedamos mirando a la lejanía.

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