Una cosa es el calor y, otra muy distinta, el camino al infierno al que estamos llegando en estas semanas. No recuerdo haber pasado tanto calor en mi vida, y lo dice una persona que tolera mucho más las altas temperaturas -y esos chicos descamisados por la calle- que el frío que produce a mi cabeza una caída en tendencias depresivas. Pero esto ya no es ni medio normal cuando llevamos desde mediados de mayo con temperaturas de agosto. En estos meses me he paseado a hablar del parques temáticos por varios lugares, he trabajado en un videoclip y he seguido viendo el horror del mercado laboral, porque pedir unos mínimos parece que también es un privilegio.
Yo soy feliz subido en una montaña rusa que da vueltas en función del peso que lleva el coche. Sin más.
Letra de la canción del título del post: CsOH+H2, Salvador Tóxico


