Jessy Matador -un nombre muy contundente- era el representante, un hombre potente que salía a darlo todo al escenario acompañado de un nutrido grupo de bailarines bajo el tema Allez, Ola, Olé. A todo ello le acompañaban un par de coristas. Uno de ellos se llevo algún plano donde nos quedábamos todos en plan "Pero que monada de chico", mientras los pies se nos iban a bailar como si fueran independientes del resto del cuerpo.
