El momento en el que elegimos Rubber (Quentin Dupieux, 2010) como película para pasar un buen rato un domingo por la tarde, creo que no teníamos demasiado claro lo que íbamos realmente a ver. La idea de un neumático asesino nos llevaba a películas surrealistas como Sharknado, Zombeavers o similares, pero lo que nos pasó ayer es algo que nunca os creeríais... bueno, ni nosotros tampoco.
