En el pasado festival de Sitges disfruté como un niño pequeño cuando le llevan por primera vez a Disneyland. Así fue el pase que vi de Assassination Nation (Sam Levinson, 2018): Un grupo de amigas se reúnen, hacen su vida y cada una de ellas tiene su propia personalidad, secretos, como cualquier hijo de vecino. Todo se trunca cuando un hacker roba la información de todos los móviles del pueblo de Salem. Algo que provocará algo más que la indignación.
