Hay discos bonitos y atemporales. Uno de ellos es el debut de Eagle-Eye Cherry, Desireless (Diesel, 1997/Polydor, 1998). Hijo de Don Cherry y hermano de Neneh Cherry, el arte corría por sus venas y tras la muerte de su progenitor trasladó muchas de esas emociones, junto con otras tantas, a este primer disco. Su carrera discográfica se ha reducido a cuatro discos de estudio, el último publicado en 2012, y uno en directo, lo suficiente para hacernos ver que el talento lo tenía con él.
