Una noche sin dormir, una mirada a la lejanía en la buhardilla. Parece que hay algo que ha bloqueado en mi cerebro el resto, porque hay muchas cosas que han pasado interesantes en los últimos meses: el traslado a esta ciudad, conocer a nueva gente, rodearme de los buenos amigos que ya estaban aquí... simplemente estaba en un momento de bloqueo. Mirando a lo lejos observé, nuevamente, que en el fondo somos tan pequeñitos y nos creemos tan importantes. Somos importantes para un pequeño mundo pero para el gran mundo somos la nada, un número más ¿Cómo nos verán desde fuera allá en las estrellas?
Quedémonos con ese pequeño mundo para el que somos grandes. Somos infinitos.
