Smiley, una historia de amor habla desde una cercanía que asusta: el mundo de las redes sociales, los contactos, las equivocaciones y de los sentimientos. Algo muy sencillo, identificable, y amable. Dos personajes que, dentro de sus diferencias, están unidos de alguna forma por la casualidad... ¿o también de la causalidad?
La obra de teatro llega directa desde Barcelona, donde ha estado triunfando varias temporadas, y me había sido recomendada en múltiples ocasiones sin haber llegado a poder verla. Los protas son Ramón Pujol (Alex), que viene directo de la versión barcelonesa, y Aitor Merino (Bruno), dirigidos por Guillem Clua, y durante el espectáculo nos hacen reír, decir "Aja" poniendo cara de "Sí, es que es así", y, de paso, proporciona al público heterosexual una guía práctica sobre el mundo gay para no iniciados.
