Si algo tiene La Casa Azul es que crea un sentimiento de unión entre sus seguidores que creo que no he visto con otro grupo de música alternativo: Hay un cariño hacía la figura de Guille Milkyway y cada acto que hace que mueve a unas masas de gente bastante curioso.
La semana pasada fue el lanzamiento de su tercer álbum, La Polinesia Meridional (Elefant Records, 2011) que "amenazaba" con una continuidad de La Revolución Sexual pero tal y como contaba en la entrevista que publicaba la semana pasada, dice que es la otra cara de la moneda. Si en La Revolución Sexual hay un optimismo ante el mundo, abundando en los pequeños detalles que hacen que la vida sea importante, ahora se ahoga en lo malo, lo negativo, lo que no se puede cambiar, aboga por el escapismo por medio de la canción.





