El barco nos llevó de regreso a la ciudad, a su playa, allí vinieron a recogerme tres amigos, tenían que ser ellos, no podían ser otros, los fieles que siempre habían estado ahí y que me habían apoyado en los buenos, los malos y aún peores momentos... Y allí con ellos llegaba yo, pero ya no iba buscando un nuevo futuro como cuando llegue a la ciudad unos meses, simplemente quería dejarme llevar y ver donde acababa todo esto.
