(Nos dejaron a cada uno en una isla. Un mes, entero, simplemente con un cuaderno, bolígrafos y todo tipo de víveres necesarios. Nadie más allí. Sólo nosotros, nuestros pensamientos y ese cuaderno en el que poder vomitar todo aquello que nos pasaba por la cabeza, una manera de purgarnos de nosotros mismos, de todo aquello que nos amargaba, no nos dejaba avanzar, de nosotros mismos...)
