No será de esos discos que, quizás, para los traslados en el día a día con el ajetreo, pero sí para esas tardes que en vez de coger el transporte público decides caminar, recorrer lugares de la ciudad que desconocías o, simplemente, ver ese atardecer desde ese lugar de la ciudad que tiene su encanto.
The Inevitable End (2014) suena, como su propio nombre indica, a finales, pero es que, como creo que habré dicho muchas veces, esos finales son nuevos principios. El final de un día, es el comienzo de otro, el final de un trabajo, es un futuro por llegar...

