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20 de mayo de 2014

Es cierto que te digo cada día que tú eres magnífico


Sonaba esa canción. La que siempre nos había gustado bailar juntos cuando salíamos de fiesta. Sí, esa noche, después de mucho tiempo, volvía a sonar. Era lo que llamábamos bailar a cámara lenta. Por un lado bailabas despegado, pero por otro daban juego para poder agarrarse.

Puede ser que todo lo que llevara encima, entre las cervezas, la cena, y las copas, se me hubiera subido un poco más de la cuenta. Pero simplemente pasó, me dejé llevar. Te cogí de la cintura. Me pegué a ti, sentía mi mano casi fusionarse con tu cadera, y un poco más abajo, tus manos fueron a mi espalda y me apretaron bien fuerte. Casi sin darme cuenta estaba sintiendo el calor de tu cuerpo, abrazados...

3 de mayo de 2014

Adiós Ayer


Estoy en una de las grandes plazas de la ciudad. Miro hacía las alturas de ese calle, una de las más conocidas. Doy al play de la canción que hay en ese momento en el reproductor del móvil. Muestro una sonrisa ladeada.

Empiezo a correr a toda velocidad, como si alguien me persiguiera... pero en realidad soy yo el que está persiguiendo. Algunas miradas de extrañeza mientras paso a su alrededor. La decoración de los edificios es una mezcla entre un concepto pop y un mundo onírico, una extraña y misteriosa combinación.

Algunas de las personas con las que choco, sin yo saberlo, conocen lo que estoy haciendo. No dudan en girarse y ponerse de mi parte, poniendo el mismo ímpetu que yo. Atravieso una boca calle, dos, tres. No logro localizar a la persona que estoy buscando, pero algo me dice que tengo que seguir corriendo en la misma dirección. Antes o después conseguiré dar con él.

25 de abril de 2014

Hoy es el principio del final


Cuando le conoció nunca llegó a saber lo que esa persona significaría para él. Una noche por las calles de la ciudad le encontró, sentado en una acera, fumando y mirando a la lejanía. Borja se hacía llamar. Un chico de 20 años con pinta de travieso, y de meterse en problemas cada dos por tres. Pero para Manu, justo diez años más que él, sería uno de sus mayores problemas.

Manu le hizo a sus amigos un discurso de esos de "Yo es que no quiero novio, estoy muy bien soltero, no quiero depender de nadie, ni tener que estar pendiente de una persona todo el día". Quizás el día que conoció a Borja no fue el día en que se dio cuenta de aquello, porque los dos habían bebido bastante. Lo único que sucedió fue un torpe polvo, divertido, entre risas, tras el que Borja huyó de la cama nada más terminar, aunque dejándole el teléfono en la mesilla por si quería pasar algún buen rato como ese.

12 de abril de 2014

Put your hand on your heart and tell me


Una nueva noche de fiesta. Un concierto donde darlo todo. Dos de mis amigas y un amigo en el mismo lugar, impacientes porque empezara. Por momentos pensábamos que nos habíamos trasladado a Hawaii. ¿El motivo? El calor que había en el lugar. Parece que el aire acondicionado no existía en en este sitio. Un chico se mostraba parado frente al escenario y solo. Quisimos hacerle sitio en nuestro grupo, pero no aceptó.

Nos lo pasamos en grande, nos reímos, disfrutamos y tomamos algo. En un momento de gran entusiasmo nos grabamos varios vídeos prometiendo que si algún día nos pasara algo a alguno de nosotros, los demás nos apoyarían. Una estupenda exaltación de la amistad en toda regla.

5 de abril de 2014

Como la luz del baño que se enciende en plena noche


A. salía de fiesta, mientras que B. estaba en un bar por culpa de un amigo suyo que vivía un momento dramático en su vida. B. siempre estaba en esos momento en los cuales su amigo lo pasaba mal. Se reunían unos cuantos, en plan equipo de apoyo, y al final le sacaban adelante. A. decidió irse a un nuevo local de ambiente que habían abierto: craso error. Aquello era insostenible, pero a los amigos con los que iba, a una medio cita pasada, y a todos les encantaba ¡Como les podía gustar un lugar donde la gente no baila el Yo Quiero Bailar de Sonia & Selena!, pensaba A. para sus adentros

B. seguía con el drama de su amigo. Después de pasar por el momento bar, las lagrimas y esas cosas normales decidieron, con las horas que eran, salir de fiesta. ¿Un nuevo local? Podría ser una buena idea. Allí entraba B. y todos sus amigos... el panorama era lamentable. A, en esos momentos pensaba lo mismo. Vio a entrar a B. y pensó "Este chico parece diferente". A. siempre fue muy lanzado, así que fue usando sus técnicas de ataque que se sabía al dedillo, como si hubiera aprendido un manual. B. siempre había sido muy tímido para eso, pero ya había bebido bastante y estaba en un punto de esos que no se enteraba de nada y se dejaba llevar.

29 de marzo de 2014

You don't have to be ashamed, I'm a monster too


El día no se había levantado extraño pero fue evolucionando hacía la mala leche por momentos. Justo había quedado en media hora para comer. No le conocía más allá de unas cuantas conversaciones, pero me parecía alguien interesante y además, porque no decirlo, muy mono. No sabía donde le iba a llevar, fue un japonés. Podría ser uno cualquiera de la ciudad pero este respiraba un ambiente de película, casi que nos podría trasladar a nuestro propio Lost in Translation.

Unas cervezas para empezar. Recorrer el menú hasta descubrir lo que queríamos. Siempre me ha sido muy fácil el poder elegir en estos lugares, nada complicado, me gustan cuatro cosas contadas. A él le costó un poco más pero enseguida empezamos a hablar, mucho. Enlazamos de un tema a otro. Sin parar. Sin parar como las cervezas que iban llegando con la comida. No nos poníamos de acuerdo en nada de lo que decíamos.

22 de marzo de 2014

Esto solamente ocurre cuando estás aquí


Domingo al atardecer. Andaba caminando por la ciudad Una especie de puerta abierta que daba hacía un paraje digno de La Polinesia Meridional, aunque en versión invernal. Iba camino del autobús para regresar a casa. El chino, no la persona, el local, justo al lado era tentador ¡Y caí! ¡Entré!

Ahí iba yo con mis Doritos comiendo todo feliz, todo gocho, y porque no decirlo, todo cerdo. Engulliendo. Lo que no sé es como no me miraba todo el bus con cara de "Pobrecito, mírale, ha perdido la cabeza", pero en ese momento el bus paró. Eché un ojo, siempre miro cuando sube alguien, y entro él.