10 de enero de 2013

La vida que soñamos | Cada lugar que se fue...

"Cada lugar que se fue, 
lo buscaré y donde esté
es para ti, te lo devolveré."

Tras leer Reykavík Línea 11 de Raúl Portero tenía muchas ganas de hacer lo propio con sus dos novelas anteriores, para ver si conseguían engancharme de la misma manera, o había sido simple casualidad, unida con la causalidad, lo que me había hecho sentir ésta.

La vida que soñamos (Editorial Egales, 2008) es su primera novela, la que ganó el Premio Terenci Moix, y aunque, quizás, no tiene el optimismo épico de la última, es un nuevo ejercicio de buen libro donde se vuelven a entremezclar muchos sentimientos: amor, tristeza, amistad, todo junto.

Los protagonistas, Carlos y Jordi, son una pareja a la que el cáncer de Jordi se ha extendido por toda su vida. La historia se nos transmite en un desorden de capítulos que tiene su lógica: veremos como sucede esta enfermedad, como se conocen y como va sucediendo todo, encajando cual pieza del Tetris.

Al final es algo tan simple como el amor o tan simple como la vida, donde te pasan cosas buenas y te pasan cosas malas. Es la historia de una vida que podría ser la de alguien cercano, cuando todo va bien, hay algo que empieza a ir mal y contar lo que sucede en esos instantes, lo que se vive, lo que se recuerda e incluso el querer crear futuros recuerdos para no olvidar.

Leyendo el capítulo final me dio una extraña sensación. Como un vacío existencial ante la vida, ante lo imprevisto, ante la dureza de las cosas, que a veces parece que nunca te pasan a ti, que simplemente pasan a los demás hasta que un día ¡ZAS! ahí lo tienes, caminando hacía delante con toda una carga que te es complicada canalizar.

La vida que soñamos, que se puede leer tranquilamente en una mañana de sábado, deja la sensación que es importante vivir las cosas, porque nunca sabemos cuando no podremos hacerlo.

Se prepara la adaptación al cine de la novela por parte de Raúl (el de la foto de la derecha) junto a Álvaro Pastor (Yo También), aunque el proyecto va a su ritmo no puedo evitar tener ganas de verlo materializado y en pantalla grande. Tendremos uno de esos dramas con golpe de realidad pero de una belleza exquisita en sus imágenes, lo presagio.

El título de la canción de La Buena Vida, Qué nos va a pasar, es perfecto para novelas como ésta que te dejan con el corazón expuesto sobre una mesa, donde los comensales miran como reacciona en su agonía y lloran al verlo, así como al recordar todo lo que vivió.

La vida que soñamos es un libro que me compraré y pondré con mucho cariño junto a Reykjavík Línea 11

Gracias a Coque por el préstamo del libro

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