12 de mayo de 2021

[ Episodio 3875 ] [ Pink Memories: Sander, bendita juventud con talento y ganas de superación ]

Desde El Salvador llega el EP que vengo a reseñar en el día de hoy. No sólo eso. La persona que lo ha hecho tiene la friolera de 18 años, es el el creador de las canciones y se lo ha autoproducido. Como decimos en España "Yo me lo guiso, yo me lo como". Su nombre de "guerra" en la música es Sander y su nuevo trabajo se llama Pink Memories (PM, 2021).

 

La música de Sander se mueve entre el R&B/ Trap entremezclando con otros géneros. El comienzo del primer tema, Loco, ya es una declaración intenciones: "Soy un roto pensando en la esquina, dificultad para producir dopamina". Aunque comience de esa forma, la canción siempre busca un lugar de esperanza en el que poder convivir con esos demonios. Pink Memories define la fases porque la que ha pasado por sus pensamientos recurrentes, y otra serie de síntomas de depresión o ansiedad. Uno de los males más comunes en la sociedad actual.

T.O.S. también tiene ese punto en el que mezcla el inglés con el español. "Take me to the other side, donde no llega la ansiedad". Aquí parece que flaquean las fuerzas, la búsqueda de una solución aunque pudiera no ser la más adecuada. Sigue ahondando en esos momentos duros, pero aquí parece que comienza y termina con unos paisajes musicales que tienen aires de Bedroom pop. Así le sigue Menos 98 en el que incluso llega a plantearse "¿Y ahora cómo explico a mi mamá que me quiero matar?" mientras el trata de convivir con los demonios pero se encuentra con un reflejo en el espejo que le dice que ya no es él, que no es el mismo... y aún así, quedan hilos que intentan agarrarle a este mundo.



Entonces llegamos a To the Top, un momento de buscar esa salida, de llegar a lo más arriba, por medio de lo que él mismo ha escrito. Hay flaqueza, porque en la depresión siempre la hay, pero también hay una fortaleza que nos lleva por medio de la melodía. Queriendo salir de ese momento en el que te sientes en el fondo del mar sin saber como subir a la superficie. El cierre es con Onion, que tiene un punto más rockero ochentero y con un puntito synth pop, en el que parece que ya hay una luz al final de ese túnel. Un comienzo para salir de allí: "Caminando para evitar atajos, después de todo al fin me relajo, ¿pero a quién le importa un carajo? Bailemos otra vez que siempre son las diez". Una forma de cerrar esperando que, al final salga todo bien.

No es el primer trabajo que presenta Sander, en Spotify podemos escuchar más canciones que ha publicado entre el año pasado y éste. Algunas de ellas en solitario y otras con colaboraciones, por si queréis echar una oída.

Así Pink Memories retrata su experiencia con todas estos trastornos mentales y la forma que ha gestionado todo ellos. Una búsqueda de regresar a pensamientos buenos y crear nuevas memorias rosadas. Más claras, menos oscuras. Un disco para los que están metidos en la oscuridad, los que quieren volver a la recuperación, conceptual, hecho con mimo -mirad las canciones en YouTube con las letras- y con una producción que te lleva a esas sensaciones y emociones de Sander.

Puedes seguir a Sander en Instagram y escucharle en Spotify

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