5 de mayo de 2021

[ Episodio 3871 ] [ Un Susurro en la Tormenta en concierto / La Oreja de Van Gogh: Un grandes éxitos desde una estación de tren en Madrid ]

Anoche era el momento del regreso a los escenarios madrileños de uno de los grupos de pop que lleva ya casi veinticinco años sin parar: La Oreja de Van Gogh. No tenía previsto ir, pero de esto que a última hora llega a ti una entrada y no puedes rechazar el plan. Tengo (casi) todos los discos del grupo, creadores de himnos cantables, aunque hacía casi quince años que no les veía en directo. Exactamente en un concierto de la gira de Guapa donde compartían escenarios con lo Dover cuando hacían chunda-chunda. Así que fue un reencuentro maravilloso ya que era el primero de los tres conciertos con todo vendido que darán en el Teatro de la Estación de Príncipe Pío para presentar su último disco: Un Susurro en la Tormenta.

A las 20:30, puntuales, el concierto comenzaba. Una de mis inquietudes era saber ¿Qué canciones van a tocar? La Oreja de Van Gogh tiene en su haber ocho discos de estudio, hay tal cantidad de hits para elegir que es muy improbable que puedan tocar todos a no ser que des un concierto de 3 horas. Además estamos en una gira de presentación de discos con lo que sabemos que van a caer muchos temas del último disco. Lo bueno de Un Susurro en la Tormenta es que creo que es uno de los mejores discos de la última etapa del grupo donostiarra.

El sonido de una tormenta era el acompañamiento con el que se introducía. Poco tiempo después entraban en escena Xabi San Martín, Pablo Benegas, Álvaro Fuentes y Haritz Garde fueron entrando al escenario, estos chicos siguen dando la sensación que acaban de salir de la universidad ¿Han hecho un pacto con el diablo? A ver si va a ser verdad la historia del satanismo de Muñeca de Trapo... Minutos después llegaba Leire Martínez preparada para comenzar a cantar, y también el tiempo no pasar por ella. Aquello fue un festival de canciones en las que se iban alternando temas del último disco, de los cuales muchos ya se han convertido en clásicos inmediatos del grupo. 

Es genial cuando puedes cantar igualmente Como un par de girasoles, con el que abren el concierto, a Cometas por el cielo, con el que ponen final, el de verdad, en el segundo de los bises que dan. Sin darte cuenta estás viajando por un cuarto de siglo. Lo hacemos en un concierto en el que la escenografía se basa en un juegos de luces, y a veces sombras. Es una puesta en escena modesta, sin pantallas ni proyecciones, que se concentra en las canciones, en los miembros del grupo y en Leire que no para de pasearse por el escenario, de dejar al público cantar algunas partes de las canciones y de demostrar esa adorabilidad que desprende. 

Todos los discos del grupo están representados, con la excepción de su debut -Dile al Sol- de la que no aparece ni una sola canción, ni lo ha hecho en los conciertos que han dado hasta ahora de esta gira que ha pasado por San Sebastián, Pamplona y Barcelona. Pero, como decía antes, elegir entre todo el repertorio es muy complejo. Así disfrutamos de El Último Vals, canción con la que se nos presentó a Leire siendo el primer single de A las Cinco en el Astoria. La intensidad de Muñeca de Trapo, yo aún me río de lo que decían que era una canción satánica. Uno de los discos del que sonó más canciones fue de Lo que te conté mientras te hacías la dormida: de allí seleccionaron Deseos de cosas imposibles, Rosas -esta canción siempre me hace sacar la lagrimita-, 20 de Enero y Puedes contar conmigo, una excepción porque el máximo de temas del resto de discos -menos del que presentaban- eran dos temas. 

El Viaje de Copperpot es también uno de los discos más queridos, aunque nos quedamos sin Pop Dicen que Dicen, si que tuvimos una buena ración con París La Playa. Dos de los temas más emblemáticos del grupo. Pero no me dejo las canciones del último disco: vivimos el dueto entre Xavi y Leire en Durante una mirada, sobre esos amores eternos y correspondidos pero en la sombra. Uno de los momentos más esperados para muchos de los seguidores que estaban en el teatro. Doblar y comprender, sobre la complejidad de las despedidas, también estaba en el listado de canciones. Sirenas, una de mis favoritas, aparecía en cierto momento de la noche diciéndonos que nos iban a contar una historia. No faltó la popera de Te pareces tanto a mí, canción que uno escucha un par de veces y ya no puede parar de cantar y, ya en los bises, llegaría Abrázame. 6 canciones del disco sonaron, tocando más de la mitad del mismo.

Así sonó Verano -a mi lado tenía a Santi Diego en el concierto que, con su grupo Capitán Sunrise, hizo una preciosa versión para el recopilatorio que organicé hace unos años de versiones de LODVG: Dile al Pop - Un Paseo por La Oreja de Van Gogh- que es una de esas canciones que se han convertido de mis favoritas del grupo, y Diciembre del disco El Planeta Imaginario. No faltó La Niña de que llora en tus fiestas, una de esas canciones efectivas desde que se lanzó como avance del Cometas por el Cielo, que parecía tener algunos momentos Depeche Mode en el directo. Con ella se encargaban de "cerrar" el concierto con un final en el que Leire se puso modo diva on con una pose de estas mano al aire, estirada y entregada a la causa.

Los bises fueron dobles. En los primeros salió Leire a cantar a capella Loa Loa, tal y como aparece en el disco Nuestra casa a la izquierda del tiempo, un fragmento de la nana popular vasca Loa loa txuntxurun berde. Después viene uno de los momentos más intensos con la interpretación de Jueves, que comienza a piano con Xavi, para acabar con toda la banda. Intenso, fuerte y emocionante. Después del impacto emocional llegaba El primer día del resto de mi vida, una de las dos canciones inéditas que incluyeron en el directo de Primera Fila, que daba un cambio más optimista a la ruptura de una relación. Nos quedaba por escuchar el Abrázame, la canción con la que presentaron Un Susurro en la Tormenta, un tema oscuro e intenso donde Leire además toca los sintes. 

Nueva despedida del grupo, pero de allí no se movía absolutamente nadie. Claro, el grupo volvía de nuevo a salir, por última vez, para rematar el concierto con dos clásicos: 20 de Enero -y sus campanas tan molonas- y la canción con la que hablaban de la libertad, decidir lo que queremos hacer -más en un día de elecciones (sic)- Cometas por el Cielo. Todo un subidón para cerrar, definitivamente, el concierto tras una hora y media extensa. ¿Qué media hora más no hubiera sobrado? Pues mira, tampoco.

Cuando termina, ellos se presentan juntos, se abrazan y saludan al público mientras suena el Sexy Boy de Air, esto si que fue una sorpresa, hasta que se van... Entonces subió otra señorita con micro para indicarnos como debemos salir, que yo soy ella y hubiera aprovechado para decir "Gracias por venir a verme" o algo. Ordenadamente nos fuimos de allí y, como el mensaje que recibí de un amigo Daniel Cuenca -que no sé que hace que no ha hecho aún un vídeo a LODVG-, "No salgáis del concierto. Quedaos a vivir allí para siempre". Hubiera sido una estupenda opción. La verdad.


Fotografía de cierre: Pedro Walter

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