17 de enero de 2020

[ Canciones de Laboratorio ] Salvador Tóxico y la fórmula exacta ¡Eureka!


Se abre la puerta de aquella casa. Un pasillo oscuro con algún elemento de luz que nos lleva hasta ese laboratorio donde se entremezclan elementos de todo tipo: botes, filtros, microscopios... De cada uno de ellos se viene alguna melodía que va llegando hasta nuestros oídos. Entonces caemos sobre nuestros cuerpos, al frío suelo. Nuestro viaje comienza dentro de las Canciones de Laboratorio (Autoeditado, 2020) de Salvador Tóxico, el disco que sucede en el tiempo a aquel Catálogo de Planetas (Autoeditado, 2016).


Es muy bonito ver como los grupos evolucionan. A Salvador Tóxico, el proyecto musical de Javier Castellanos, le conocí una primavera de 2013. Acababa de pasar un momento sentimental un poco pluff y sus canciones parecía que iban directas a mí. Me estaba cantando a mí. La conexión que sentí fue brutal... y hasta ahora, que Salvador Tóxico ha aumentado conformándose como una banda con Chema Ruiz (Conocido de otras aventuras musicales) y Javier León (Productor musical que, entre otros trabajos recientes, es el encargado de otorgar magia a las canciones de Capitán Sunrise y Nos Miran) a los que se unen en los directos Paco Cuenca (Miembro de Capitán Sunrise, que lanzan hoy su nuevo disco: Dramas del Primer Mundo) y Juancar Uris.



El disco se abre con El Gran Volcán. El comienzo como si fuera el piano de una Iglesia nos mete en este universo donde todo está a punto de explotar. Además no explota solo, lo hace con La Bien Querida, La voz de Ana recoge las palabras de Javi en una de esas canciones que son completas, con un punto épico, sentimental y emocional enorme. Como el pasaje final. Llegamos a la canción de nombre impronunciable, CsOH+H2 que se lanzó como el segundo adelanto del disco el pasado verano. Un hit que puede recordar a los primeros discos de Ellos con un punto de La Casa Azul. Canción directa sobre encuentros, desencuentros y "el puto calor de esta ciudad". Tema rotundo, baile y con un videoclip donde aparece, entre otros, la gran Abril Zamora.

Justo después suena Serpiente Terciopelo que es la balada electrónica -atentos a esos sintes de fondo que si escucháis con atención a mí me han llevado a Daft Punk- y que tiene ese alma de las canciones originarias del proyecto pero profundizando en las melodías, en los acordes, en los detalles. El viaje entre químicos sigue por La Llave Universal que es una canción 100% clásica Salvador Tóxico aunque se nota que ahora hay seis manos en este proyecto con la inclusión de muchos elementos pequeñitos. La voz de Javier Castellanos tiene su propia marca personal, se nota, no es sólo el sonido que es identificable, su voz es susurrante... a veces parece que te está follando lentamente con su voz, así como sin darte cuenta.



Estrella Polar. no confundir con la canción realizada por Pereza, es el tema más pop rock del disco que, en directo, todavía lo es aún más. Suena potente, directo, de esos que sin querer te encuentras coreando y dando palmadas -pero bien, no como las mías que ya sé que a veces van a su ritmo-. Le sigue Laboratorio Espacial, la primera canción que conocimos a finales de 2018, una colaboración con Nos Miran [Tardáis en escuchar Todo se Repite, uno de los discos de 2019] que ya demostraba que este Canciones de Laboratorio -que creo que en ese momento aún no tenía el nombre definido- iba a ser algo bien bonito.

La Ciudad de al lado parece como si fuera un interludio en el que Javi Castellanos coge su guitarra y en minuto y medio deja las cosas bien claro: Una despedida, a por otro, por mi te puedes ir al cuerno que cantaba Soraya Arnelas pero en mucho más bonito. Bajo Candado me ha llevado directamente a Animalismo, el primer disco de Salvador Tóxico, pero evolucionada con más empaque... De nuevo el sello personal de ST pero sin quedarse en el mismo punto.



Igual le pasa a Cielo Dorado, esa guitarra de fondo, esa música... Y llegamos a Tritón. Recuerdo hace ya mucho tiempo, años, cuando me pasó la maqueta de esta canción que compuso para Yogurinha Borova [Está incluida en su disco Poliamor] y yo ya pensé "Esta canción tendrás que hacer una versión túporque es una preciosidad" y así ha sido. Es el penúltimo tema del disco, parece que todas las pruebas de este laboratorio están funcionando correctamente.

El final es Dueños del Sol como si estuvieran recogiendo ese laboratorio imaginario, para volver a la vida normal, y que tiene un punto de comienzo cuasi épico. Una recogida que nos lleva a la calle, a caminar, a saber donde irán esas canciones, si llegarán a sus dueños, si tendrán un destinatario... Incluso ese final deja con la sensación de intriga. Como un "Continuará".


Canciones de laboratorio ha funcionado con la fórmula que ha usado, desde el primer avance Laboratorio Espacial hasta El Gran Volcán con el que lo han presentado. Hablar de "madurez" en la música creo que es bastante pedante, más bien es ir buscando más el detalle, la tecla correcta, las colaboraciones adecuadas y así todo junto nos da un arcoiris de melodías y letras que se pegan, bajo el amparo de la jodidamente sexy voz de Javier Castellanos que penetra sin darte cuenta y se enreda con las neuronas en tu cerebro.

Este sábado,  18 de enero,  Salvador Tóxico, estarán presentando Canciones de Laboratorio [que está en el Spotify y en el Bandcamp, además de otras plataformas digitales] en el Costello Club de Madrid junto a FominderEntradas en venta anticipada a 8€ por acá, en taquilla estarán a 10€.


Fotografías promocionales, videoclips y Artwork portada de Canciones de Laboratorio: Rau Foto

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