16 de junio de 2021

[ Episodio 3899 ] [ Woodkid World Tour / Primera parada: Madrid. Correspondencias con el intimismo y la epicidad ]

El año pasado el cantante francés Woodkid editaba su esperado segundo disco de estudio. S16 exploraba un entorno mucho más íntimo, menos épico que el primero, pero con muchos matices que hasta ahora no habíamos visto en sus canciones. El imaginario industrial le acompañaba. Ahora, un año después de lo que estaba previsto, pisaba las Noches del Botánico de Madrid para dar el lunes 14 de junio el primero de los conciertos del Woodkid World Tour en el que va a estar inmerso, por el momento, hasta julio del año que viene presentando este disco tan sincero. 


Durante mucho tiempo antes del comienzo del concierto se escuchaba como el sonido de una explosión cerca de la zona del escenario. Al sentarnos descubrimos también que se escuchaba la voz de uno de los coros de niños japoneses que hay en varias de las canciones del último disco. Mientras unas luces rojas, como si fuera una refinería en medio del océano, para avisarnos de que algo estaba por llegar. Lo que estaba por llegar lo haría alrededor de las diez y cuarto de la noche. El sol casi había caído del todo y una tormenta acechaba en la lejanía.

Escuchando conversaciones de la gente que había detrás nuestros, unos chicos hablaban: Uno decía "Yo lo conocí por ese anuncio", y el otro le respondía "Anda como yo". En mi caso el responsable es el escritor Alex Pler, aunque si que fue con su canción más reconocida: Run Boy Run. Incluso pudimos verlo por primera, y yo hasta ahora por última vez, en el BAM de Barcelona en el 2012. Run Boy Run era el tema más accesible, y épico, que acabaría en su álbum debut de 2013: The Golden Age. Con él consiguió un gran reconocimiento. Tenía difícil conseguir las mismas críticas con el segundo que ha tardado siete años en llegar a nuestras manos.

Iron, el comienzo del concierto

En mi cabeza estaba que Awir Leon era el artista invitado de este concierto, quizás porque en el original del año pasado aparecía como tal y en varias webs lo anunciaban... Pero finalmente no hubo artista invitado, aunque Awir si que estuvo en el escenario porque es uno de los miembros de la banda en directo. La que si salió al escenario fue Laura Martí, miembro de la organización del festival, que iba diciendo las normas a seguir. Ella en plan "Sí, me toca hacer esto" y la gente aplaudiendo como si fuera una artista más. Curioso momento.

La banda hacia su aparición y, poco después, lo hacia Woodkid subido a una plataforma. Al fondo dos pantallas enormes en las que veríamos imágenes, creadas para esta gira, en sincronía con las canciones. El concierto comenzaba con Iron, la primera canción que conocimos del artista francés nacido en Tassin-la-Demi-Lune (Lyon) a la que le seguía poco después Pale Yellow, con las imágenes de aquel precioso Lyric Video que creo durante la época del confinamiento.

A partir de este momento vivimos un viaje de emociones en el que el cantante subía y bajaba de una plataforma, que era como si fuera un primer piso, en el que se le podía ver con una serie de pantallas al fondo en el que se veían unos espectaculares visuales que acompañaron a buena parte de las canciones que correspondían a los de S16. El coro de los niños en Reactor, con todos la instrumentación que le acompaña en directo; Highway 27, sobre el final de un amor en el que no reconoces a la otra persona; o recuperando I Love You, otra de las canciones más sobresalientes de The Golden Age. De éste también sonaría el tema que daba nombre al disco con frases tan directas como "But the golden age is over".

El contraste era grande, cuando cantaba con toda la intensidad que tiene mientras que cuando hablaba Yoann Lemoine demostraba que un hombre divertido. Trataba de hablar en español pero no le salía del todo bien. Decía que era porque su profesor de inglés era más guapo que el de español y por eso no se le da bien nuestro idioma. Woodkid es abiertamente gay y así lo ha demostrado apoyando diversas causas. Por cierto, muchos de los que estábamos entre el público estaríamos encantados de enseñarle español. Guiño, guiño.

Horizons of the Battleground, uno de los visuales más bonitos combinado con la iluminación

Como estamos en pandemia y, con alguna excepción, los festivales siguen siendo sentados, hubo que hacer esfuerzo en alguna de las canciones por no levantarse a bailar. Aunque S16 es mucho más intimista pero trataban de darle aún más potencia con lo visuales, como el caso de Horizons of the Battleground. Pero en cada uno de los temas del último disco había esa proyección. 

Una de las pocas excepciones fue con Into the Likeness donde se prefirió por juguetear con las luces del escenario y las integradas en las pantallas posteriores. Tampoco había en las canciones del primer disco donde primaba el juego de luces y la propia intensidad épica de las canciones. Mientras la tormenta parecía acercarse, o las tormentas, el viento se intensificaba y todo esto no hacia más que añadir un carácter más épico.

Goliath, su tema más industrial

Hubo un par de incursiones curiosas en el setlist: Brooklyn, que se incluía en el primer trabajo del francés el EP Iron, donde se le fue un poco la letra por lo que pidió perdón. También hubo una especie de interludio donde Woodkid se iba del escenario pero dejaba a toda la banda tocando una canción, On then and now, que compuso para uno de los desfiles de Nicholas Chesquière e incluyó en el disco Woodkid for Nicholas Chesquiére: Louis Vuitton Works One.

En realidad lo bueno de este concierto es que la emoción se reflejaba en todas y cada una de las canciones. Por ejemplo, So Handsome Hello, una canción sobre la entrega a una persona, el descubrir lo que te gusta alguien y dejarte llevar, que sonó muy potente en el concierto.

Run Boy Run y la carrera del cantante y compositor por todo el escenario

El concierto terminaba como el disco con Minus Sixty One. De nuevo con ese coro de niños... pero no era de verdad. La sección de los bises contaba con dos temas más. La industrial Goliath, el single con el que presentaba S16, que ha mantenido esa esencia que demostró en el videoclip con elementos industriales. El apogeo vino con Run Boy Run, la única excepción de canciones del pasado que tuvo sus propias imágenes, en el que veíamos como el niño del videoclip se había convertido en él que corría con una llamarada de fuego pegada a la espalda... 

Evidentemente la emoción del público fue máxima, una canción épica en la que Woodkid corría del escenario de un lado al otro, si no hubiera habido pandemia es probable que hubiera acabado entre el público. Fue entremezclada después con una parte instrumental en la que había los coros de los niños de Minus Sixty One diciendo números para acabar con el público cantando, él tirado en el suelo y el apoteosis final de Run Boy Run que conocemos. 

Woodkid disfrutando cual chavalín

Al finalizar el público se puso en pie para aplaudir y Woodkid, junto a toda su banda, se sentó en el suelo para dar las gracias a todos los que habían estado esta noche. Una noche especial porque era el primer concierto de la gira... y el primero en muchos años. Así daba comienzo el Woodkid World Tour que le va a llevar, más allá de los tres conciertos en España repartidos entre Madrid y Barcelona de estos días por el resto del globo terráqueo. 

La banda de Woodkid para esta gira la componen: Awir Leon, Paul PrierThibault MortegouteMaxime Berton, Maia Collete, Camille Borsarello y Jim Renard


Qué bien, Woodkid, qué bien, Yoann. 
Gracias a Sendoa por la compañía y al cameo de Ismael
Gracias a la chica simpática de aquella barra que casi se emociona cuando reciclamos los vasos de los minis de cerveza.


Fotografías desde la fila 5 del concierto: Juan Hernando / 
Fotografías desde la Grada C, un servidor

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