"Mi cuento empieza una mañana, me desperté y no tenía ganas", casi como el comienzo de
Una Mañana de Pastora podría ser el planteamiento, de forma indirecta, de
Cero (Ediciones Oblicuas, 2014), la nueva novela de
Aitor Villafranca. Es la segunda que publica,
tras ganar el Primer Premio Narrativas Oblicuas 2011 con
Zodiaco (Ediciones Oblicuas, 2012)
.
Alex y Daniel despiertan en una habitación, los dos juntos en la misma cama. Alex sale a la calle y se encuentra con una ciudad extraña donde hay colores que salen de los pies y las personas no son lo que él recordaba que eran. Mientras, Daniel sale a "la realidad". Ésta está dispuesta a darle unos cuantos golpes en el día de su cumpleaños.
La novela nos sitúa a dos personajes que son autodestructivos. Queda claro que ellos mismos no sienten aprecio por si mismos, y dudan que los demás puedan hacerlo en alguna ocasión. Usan el sexo como una válvula de escape, como una forma de intento de satisfacción. Da la sensación que no disfrutan de nada. Así ese día que se levantan juntos cada uno hará su vida, pero será muy diferente la una del otro, o ¿Quizás no tanto?. Un mundo, aparentemente imaginario-onírico, en el que Alex se perderá, y Daniel se enfrenta a la cruda realidad de acontecimientos que duelen cuando uno se convierte en adulto.