26 de julio de 2026

Hombres Encontrados / La bitácora de mi viaje en la Lucky Star // Año 2017

Llegamos al final de este viaje que fue Hombres Encontrados, en el año 2017 poco a poco fue cayendo la escritura, los artículos, y hubo que ponerle un punto y final de alguna forma que corresponde al último de los textos que vais a encontrar en esta página. Como extra os dejo una lista de Spotify con todas las canciones que han ido acompañando a los textos. Espero que os haya gustado este viaje por un pequeño universo lleno de sentimientos. 




Escuchando: Can't get blue monday out of my head, Kylie Minogue

Ya sabes, hay cosas en esta vida que son normales. Muy normales. ¿Quién no ha llegado a una fiesta saliendo de una minicadena como si fueras un CD? Pues sí, venga reconocedlo que seguro que en esa última fiesta donde decidisteis ser la estrella del lugar lo hicistéis aunque puede que ahora no lo recordéis.

En el caso de Kylie Minogue lo hizo en los premios Brits de 2002 con un mash up de su Can’t get you out of my head y el Blue Monday de New Order. Hasta aquí puede que alguien diga «Bien, ¿y?», pues que el blue monday es el tercer lunes del mes de enero y se considera, por estadística, el más triste del año y ¿Cómo se puede salir a cantar un mash up sobre un día así con ese estilo, esa clase y ese grupo de coreo?

La solución es sencilla: con actitud, porque en esta vida todo es actitud ante las cosas buenas y malas. Y si el Blue Monday es algo chungo, habrá que bailarlo con personas que quieran hacerlo contigo y den mayor luz al día.

Voy a sacar la minicadena del garaje para hacer mi actuación.

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Escuchando: Dicen que dicen, La Oreja de Van Gogh


Vas bien. Seguro de ti mismo. Nada puede fallar. No existe ningún problema. Todo va saliendo a pedir de Milhouse. Pero en determinado momento todo empieza de nuevo a fallar. Vas viendo como se desmorona. No lo entiendes bien… pero al final sólo sabes que, como decía La Oreja de Van Gogh: «Caer está permitido, levantarse es una obligación».

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25 de enero de 2017 / Never gonna give you up

Escuchando: Never gonna give you up, Rick Astley

Vamos otra vez a por ello. Venga. Lanzándonos a la piscina a juguetear otra vez con la tormenta. A desafiar por encima de una enorme ola. A ir por el borde del volcán pero aunque vengan las dudas habrá que tener claro que nunca vamos a abandonarlo.

Así que a ti te digo: «Never gonna give you up, never gonna let you down
Never gonna run around and desert you
Never gonna make you cry, never gonna say goodbye
Never gonna tell a lie and hurt you»


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Escuchando: La distorsión, Iván Ferreiro


Érase una vez la historia de la distorsión. La distorsión es algo que, sin darnos cuenta, nos encargamos de crear de una forma automática como un pensamiento automático. Tenemos la tendencia a creer que lo que pensamos es real, una creencia cierta por el simple hecho de pasar dando vueltas por la mente. La distorsión es una forma de ver el mundo deformado en nuestra contra. Es casi como la creación de un monstruo gigante. Un robot que se planta frente de ti y que decide crecer sin control… hasta que decides ponerle un freno.

Sacas una varita. Tienes que usar un conjuro mágico para dar un giro a ese deformidad que hemos sido capaces de crear. Úsala una, otra vez y las que sean necesarias para que ese robot gigante se vaya reduciendo al tamaño de bolsillo y poder dejarlo en una estantería sin que moleste y hasta quede bonito decorando en tu casa.

«La distorsión es tan real
como mi amor por ti.
Nadie la ve, no puede hablar,
y no sabe dormir»

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Escuchando: Tear Up This Town, Keane

Ya lo decían en muchas canciones, Do you believe in live after love... When you believe... Si tengo fe, lo haré… Y en Un Monstruo viene a verme hay un momento en el que el monstruo le dice que «Creer es la mitad del camino». La fe va más allá de los religioso, más allá del concepto que se nos ha sido inculcado durante la infancia, lo decían también en Nadie conoce a nadie «Hay que creer en algo, en la religión, en la política. O en un par de tetas, pero hay que creer en algo».

La creencia es el primer paso para seguir después avanzando, a nuestro ritmo, con un paso constante, con su pasito arriba, pasito abajo, pero siempre buscando nuevas formas para seguir y que esa voz que hay dentro de ti te diga «Confío en mí» liberándose de todos los miedos que pueden perseguirnos y bloquearnos.

Y tú, ¿Crees?
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22 de febrero de 2017 / Beautiful Life

Escuchando: Beautiful Life, Ace of Base

Lo pienso muy a menudo cuando voy por la calle, en el metro, en el gimnasio. Da igual donde esté y es darme cuenta de la cantidad de gente guapa que hay. Sí, hay una gran mayoría de gente guapa. A veces son guapos de manual, de esos que gustan a todo el mundo; en otras ocasiones son personas muy atractivas, de esas que llaman la atención; en otras son personas normales y corrientes, ese atractivo del llamado «podría ser mi vecino de enfrente»; los que comparten ser guapos con un cuerpo espectacular; y aquellos que, directamente, tienen ese algo que incluso hace que te llame más la atención que todos los anteriores.

Después llegas a casa, te miras al espejo y te ves guapo.

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Escuchando: Monólogo de Piedras de Ramón Salazar

Si tengo que elegir algunos de los mejores momentos del cine, uno de ellos sería sin lugar a duda el monólogo final de Leire (Najwa Nimri) en la película Piedras (Ramón Salazar, 2002). Una pieza brillante llena de esperanza, tristeza y realidad que se enfrenten casi golpeando a tu cuerpo y dejándote tocado porque todo lo que dice es tan realista que duele.

Ains, qué bien, hombres encontrados.

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Ilustración sacada de este Tumblr 
Escuchando: Hay miedo, Amatria

El miedo es algo para lo que se nos has sido educado. Ten cuidado, no hagas esto, no digas, no pienses. Todo se convertía en una advertencia: el miedo. Un miedo inculcado desde que somos pequeños en forma de una pequeña semilla que va creciendo lentamente. Primero lo hace de una forma latente quizás de manera inofensiva sin darnos cuenta de ello pero puede suceder que de repente aquella flor decida agarrarse a todos tus órganos de una forma brutal, exagerada e irracional.

Y el miedo parece que te come. Y luchas contra él, intentas cortar sus hojas una y otra vez pero se resiste. Parece como si se hubiera fusionado con tus órganos cual lapa. Intentas racionalizarlo y es todavía peor. Un bucle de pensamientos que no dejan de correr como un circuito cerrado de un río.

Cuando crees que la salida no es sencilla y el bucle hace que el río se encuentre ya con un color sospechoso decides que no vas a luchar más. Se acabó. No lucho. Acepto la situación, las sensaciones y las hago mías, las dejo ir, no las agarro más. A más intentas cortar las hojas están se pegan aún más pero si las dejas ahí sin darles importancia, esas hojas poco a poco se hacen menos resistentes hasta irse soltando lentamente. Por más que quieran ya no podrán agarrarse y si lo hacen, no te resistas, déjalas.

No hay nada peor que el aburrimiento, y al miedo se le puede aburrir. Una nueva oportunidad.

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8 de marzo de 2017 / Love is an open door

Escuchando: Love is an a open door, Frozen Soundtrack


Era la primera vez que íbamos a aquella casa. Parecía una especie de fortaleza desde fuera, circular, cerrada. Nos habían dado indicaciones para entrar «No lo hagáis por el 15, hacerlo por el número 13». Y allí nos plantamos delante del nº 13. Una puerta y en la pared un panel sin timbre.

Nos quedamos un poco extrañados por lo que decidimos dar un rodeo a la casa buscando otra entrada en la que hubiera un timbre. La otra de las puertas se encontraba exactamente igual a esta. Sin timbre.

Nos miramos todos extrañados y no entendíamos nada ¿Cómo se entraba? Llamamos a la anfitriona al teléfono todo intrigados para preguntarle. Ella nos dijo que el portal estaba dentro, que había que entrar dentro y llamar.

Pero si no había timbre en esa puerta de fuera, ¿Cómo se abría la puerta? El misterio fue mucho más sencillo de lo que parecía: Había que empujar la puerta. Estaban abiertas.

Moraleja: A veces algo es tan sencillo que somos incapaces de verlo a simple vista… o de creerlo.

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15 de marzo de 2017 / Nunca te fijas en mí


Iba en el metro como cualquier otro día, abstraído a mis pensamientos o buscando alguna idea para escribir. Subía las escaleras de Plaza de España, las que te llevan desde los sótanos de la línea 10 hasta poder respirar en la calle. Ese recorrido le habré hecho tal cantidad de veces que no podría poner un número exacto… pero en aquel momento hubo algo diferente, un detalle que no había descubierto hasta ese momento.

Mirando hacia el techo, justo antes de que las escaleras mecánicas llegarán a su fin miré hacia el techo y allí estaba algo que debía de llevar allí toda la vida pero yo no había parado en ello: Una composición con el zodiaco y todos sus signos.

Tantos años y allí estaba. A veces vamos tan ensimismado en una misma idea desde hace mucho tiempo que de repente, cuando menos te lo esperas, descubres algo nuevo que estaba ahí delante de tus narices y no habías observado.

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22 de marzo de 2017 / Y me pueden las ganas…

Fotografía: JJ por Cain Q. 
Escuchando: Cuanta Vida Rmx Ed, Pastora

«Yo me lo perdono todo, me lo consiento todo, me regalo todo lo bueno que encuentro. Me quito la mierda y me devoro las ganas de todo» – Ulía Moreno

A lo largo del tiempo de nuestra vida nos hemos dado cuenta que la sociedad a veces nos coacciona, quiere hacernos mirar en una sola dirección e incluso quiere que vivamos en una especie de sensación de culpa ante cada una de las situaciones que nos encontramos en el camino, llegando incluso a coartarnos nosotros mismos.

Cada persona es única, ni tú ni yo somos iguales, tu forma de pensar y la mía seguramente que sean diferentes… y somos sólo nosotros los que tenemos que ser jueces de nuestros actos y decisiones. No proyectemos en los demás nuestros miedos, ansias y frustraciones, cojamos con ganas lo que hacemos, aprendamos de los errores, entendamos que no somos perfectos, no critiquemos a nuestro yo pasado (él lo hizo de la mejor manera que supo en aquel momento) y sobre todo a nuestro yo actual hay que decirle «Te mereces todo lo bueno, disfruta de ello». Si te dieras cuenta de cuan poderosos son tus pensamientos, nunca tendrías pensamientos negativos.

Crea tu propio espacio seguro, tu propia playa, ese lugar donde ir a decidir, lo quiero todo, casi como una canción de Pastora… y yo es que lo quiero todo «Y me pueden las ganas…»

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Escuchando: El Pop es la muerte, El Buen Hijo

Los seres humanos somos un gran misterio. Por mucho que investiguen sobre nosotros cada uno somos único y especial, no hay dos iguales. No tenemos los mismos genes, las mismas experiencias, las mismas actitudes ni aptitudes…

En el fondo creo que somos un poco como el Doctor Who con sus regeneraciones, vamos modificando nuestra forma de ser, nuestra forma de vestir y a veces nuestro propio cuerpo muta aunque no de una forma tan radical aunque creo que en nuestro interior si hubiera una imagen que reflejara cada una de nuestras épocas seríamos seres muy diferentes.

A veces tratamos de comprendernos y no lo entendemos, por lo que nos cuesta mucho entender a los demás, nos encanta juzgar a los demás y a veces nos juzgamos nosotros y hasta sentenciamos. Pero es que el mismo Descartes, el de «Pienso, luego existo», antes de morir dijo «Mi vida estuvo llena de desgracias, muchas de las cuales jamás sucedieron». Quizás tanto tratar de comprendernos tampoco lleve a ningún lugar. Nuestras técnicas de defensa son bastante curiosas y el cerebro es todo un mundo por explorar. Pero, aún con todo, lo que realmente importante es lo que cantan los de El Buen Hijo: «Solo estaré muerto cuando no quiera bailar». Así que, a bailar.

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Escuchando: Abril, Dar Ful Ful

Siempre me ha parecido curioso el mundo de la seducción. Ese momento que te presentan a alguien que te parece interesante. Sí, lo notas. Tiene ese algo que cuando hablas con esa persona te sientes a gusto y notas que la otra persona está igual. No sucede nada pero hay pequeñas señales que apuntan a que sí, hay un algo. Aunque no tengas claro que es ese algo.

Pasan los días y te reencuentras con esa persona y vuelves a tener alguna nueva señal. Un gesto, una conversación, un detalle que decides tener en cuenta. Todavía no ha pasado, ni sabes si pasará, puede que se quede en esa seducción, puede que sea pasar una tarde tirado por ahí, yendo al cine, una noche en su casa (o en la tuya), o vaya algo más lejos. Sea como sea es la sensación es como la nieve que se va desvaneciendo en abril…

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Escuchando: ¡Viva!, Los Punsetes


Me he sentado en el sofá. Me he quedado mirando el ordenador y la televisión con cara de embobado a cada cosa que leía. En uno y otro lado. Daba igual el tema. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿A dónde estamos yendo? ¿Somos una especie de arca de Noé a la deriva? ¿Qué es lo que estamos buscando?

Ya lo están cantando Los Punsetes en el que puede ser el himno de este año, ¡Viva!. Con toda su ironía hacen un repaso por todos los males actuales pero con un estribillo en el que se atisba de un toque de esperanza dentro de la negatividad que sobrevuela toda la canción.

Aunque la que mejor lo ha definido ha sido Diana Aller que hace unos días publicaba una entrada tan sincera, honesta y brutal que a uno no le queda más que rendirse a sus pies. Rianse ustedes de Mr. Wonderful y ese positivismo de galleta de la suerte. Sí, hay una realidad ahí fuera, hay millones de errores que hemos cometido (y cometeremos), sufrimiento, problemas pero vamos a pasarlo lo mejor posible.

¡Viva tener todo y echarlo por Tierra! ¡Viva el presidente! ¡Viva el gobierno! Gracias a vosotros van a ser eternos…
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Escuchando: El Arte de decir que no, Fangoria

Hace unos días mandaba unos mails para un nuevo proyecto en el que ando metido. Hice un texto en el que vendía la idea y proponía a diversas personas su participación. Fui recibiendo muchas respuestas de gente que le gustaba y se apuntaba, sin duda alguna. También hubo algunos silencios que son los que yo llamo «no encubierto» y los cuales también considero que es igual de lícito. Yo he hecho muchos «no encubiertos».

Ahora bien, una de las sorpresas fue una persona la cual me respondió para decirme que no. Sí, para decir que no podía hacerlo. Lo que podría haber sido un «Vaya, qué mal» le di el reverso positivo y pensé «¡Alguien me ha escrito para decirme que no!». Y es que en esta vida parece que el decir que no es una especie de tabú. Nos cuesta negarnos a hacer algo, casi como si fuera una presión social que nos imponen… cuando somos nosotros mismos los que hacemos o dejamos que hacer.

No pude contestar dando las ¡Gracias! por decirme que no, porque era la primera vez y me había gustado que hay gente que es capaz de decir que no de forma natural, como cantaban Fangoria. Yo ya era fan de esa persona pero lo soy hasta un poquito más.

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Fotografía: Block and J. J. Belanger kissing in a photo booth. The album caption reads: «PGE exhibition, Hastings Park.» Circa 1953 / Escuchando: María García Sala, El Buen Hijo


El verano llegará. Esos días en los que todo puede suceder. Como si fuera un Gran Hermano. Así surgiran los amores platónicos, los amores que no llegan a consumarse, los coqueteos furtivos, los besos escuchando aquella canción que os gusta a los dos, los sobeteos bajo la colina, promesas de amor instantáneo, paseos agarrados de la cintura, jugueteos con las manos, sonrisas cautivadoras y/o la noche de sexo al amanecer en la habitación.

Después llegarán los mensajes de recuerdo. La nostalgia cuasi inmediato sabiendo que aquello dura lo mismo que tres atardeceres con sus tres amaneceres pero entonces es cuando serás consciente que aquello sucedió y que lo disfrutaste. La felicidad de esos pequeños momentos que fueron y que quedaron recordados en nuestro subconsciente por el fin de los tiempos. Sobre todo las canciones, porque según un estudio la memoria lo última que olvida son las canciones y eso siempre nos va a quedar hasta el final.

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19 de abril de 2017 / No hemos nacido en la Era Punk

Escuchando: La Era Punk, Algora

De aquella noche en la que nuestros cuerpos se unieron. Una sola noche. Una desaparición. Un regreso inesperado un año después en otra noche muy parecida. Pasaron muchos años hasta que te volví a ver y no habías cambiado absolutamente nada. Eras el mismo muchos años después… Ni una mirada cómplice, ni nada, aunque yo siempre recordé aquello con mucho cariño. Las aventuras efímeras y llenas de casualidades suelen ser las que quedan por ahí pululando con una sonrisa en la boca.

Y el mundo hace que unos días atrás haya aparecido una foto tuya en la actualidad. Sigues siendo tan guapo y atractivo. Eso no lo pueden decir todos. Ya no tienes veintipocos y has debido de llegar a los treinta. Y qué bien. Qué bien va todo. ¿Tendremos algún nuevo reencuentro? ¿Un comeback? Yo ya me dejo sorprender y llevar.
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Escuchando: Entre el cielo y el mar, Varry Brava


«Tengo un nuevo plan y es perfecto por si quieres aprender a volar
deja a un lado tus argumentos sólo tienes que dejarte llevar»

He decidido hacer un stop, me bajo unos meses de la Lucky Star… en realidad ya me he metido en la cabina de teletransporte en la búsqueda de esa lugar que se encuentra entre el cielo y el mar.

Desde allí he llegado en una microcentésima de segundo hasta aquel paraje que parecía sólo existir en mi imaginación. Un bosque enorme, casi con la sensación de ser infinito donde los árboles tenían espacio entre ellos, como si fuera un espacio vital para permitir que todos crecieran sin entorpecerse uno a los otros. Hay más personas como yo que caminan por él, algunos lo hacen en mi dirección y otros parecen que están regresando desde el interior del bosque.

He estado caminando un buen rato hasta llegar a un espacio vacío. Entre varios árboles había un trozo de cesped casi señalándome. He encontrado el lugar que estaba buscando. Me pongo de pie en el centro. Mis manos señalan hacia el suelo y comienzan a descargar una especie de polvo molesto, como si la suciedad interna de mi cuerpo fuera desapareciendo, siendo absorbido por el suelo como si fuera lo más normal del mundo.

Una vez desaparecida esa suciedad no puedo evitar mirar hacia arriba. Elevo la mirada para echar un último ojo al espacio. El espacio imaginado ya que desde donde estoy sólo alzo a ver los dos soles y aquel cometa que lleva años dando vueltas alrededor de la Tierra. Mis pies quedan atrapados en la hierba, con mucho amor y cariño, nada violento. Tengo la sensación que hay unas ramas que salen de las plantas de mis pies. Un leve cosquilleo y que llegan hasta lo más profundo, después siento como un mar subterráneo que me da un escalofrío.

Allí se enganchan a un sol gigante, luminoso, con un poder impredecible, incontrolable e inimaginable y las raíces empiezan a absorberlo. Y lo siento, siento como va subiendo hacia mí. Lo hace, con una gran felicidad, está llegando. Siento paz, felicidad y recuerdo de momentos bonitos.

A mi alrededor hay mucho espacio y un par de personas más se han instalado. Nos miramos. Sonreímos. Hemos llegado al lugar donde quedarnos un tiempo y recoger nuevos pensamientos, sensaciones, ideas, enfoques y actitudes.

«¿Lo puedes imaginar?, Conquistamos los elementos
no habrá paradas en tu viaje estelar, dominamos los cuatro vientos
mientras miras la aurora boreal, vas a conocerte por dentro
mientras caemos por colinas de azahar»

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Escuchando: Creo que me estoy enamorando de ti (From Como la Espuma), Alejandro Ventura

[Desde aquel lugar perdido en el bosque, emitiendo para la Lucky Star. Desde algún sitio de la Tierra donde se libera la serotonina natural. Primer mensaje: Creo que me estoy enamorando de ti]

No he hablado contigo, y me gustas
No sabes de mi existencia, y me gustas.
Tienes algo que me trasmite una buena sensación, y me gustas

La candidez que desprendes…
La sensación de ser una almohada confortable…

Y darme cuenta que no estoy muerto por dentro es una agradable sensación.


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Escuchando: ¡Huyamos!, Alive

Sales a la calle y caminas porque ya ha llegado el buen tiempo.

Paseas. Ves como las abuelitas del barrio se paran a comprar en la frutería, o aquella persona con la que fuiste al colegio va agarrado de su novia por la calle.

Entonces una espalda que anda por delante tuya te llama la atención, ¿Una espalda? Sí, una espalda. No es de un hombre que acabe de salir del gimnasio, la de un chico que lleva lo que parece un cuadro empapelado en un brazo.

Me fijo en las curvas de la espalda, desde el cuello, bajando, llegando hasta el culo. Un culo que es bueno para agarrarse. Vuelvo al cuello y pienso que lo mordería, cual vampiro, y al final tendríamos sexo salvaje en alguna de las azoteas del barrio.

Una espalda. Una espalda y un cuadro. Quizás lo que den ganas sea que huyamos juntos, lejos de este lugar, lejos de este sitio, de lo mismo. Lejos. Todo por una espalda.

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14 de junio de 2017: Te veo [Love etc. III]

Escuchando: Te veo, Borque

No existe el amor.

Es mentira.

No te lo crees ni tú.

Todas las parejas acaban estando por comodidad.

Nunca encontrarás a tu alma gemela.

Les ves a ellos dos saludando en un vídeo enseñando a sus amigos la nueva casa que van a compartir.

Creo en el amor.

Es verdad, verdad verdadera.

Hay parejas que están juntas porque lo sienten así.

Existen personas destinadas a estar juntas.

Les veo, te veo.

Porque el amor también me lo creo cuando escucho determinadas canciones que me hacen sentir querer tener esos momentos. Esos instantes. Te veo


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Escuchando: Meet Me In The Hat and Fan, Fear of Tigers


Me encanta el parecido de la gente. Es algo apasionante. Ese momento en el que ves a alguien que te recuerda a otra persona. Y entonces creas una extraña empatía cada vez que la ves, porque aunque sabes que no es esa otra persona te acuerdes de ella.

Así es la mente creadora de recuerdos, de falsas percepciones, de idealizaciones, de mentiras, de ansiedad, de la devastación global… pero a veces creando unas preciosas conexiones por medio de los parecidos razonables que te hacen acordarte de aquellas personas que quieres.

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Escuchando: Esta vez, The Human

El infierno es un lugar que todavía se puede vivir en algunos países. Ese infierno que se ha pasado en antaño en este país. Pero todavía quedan rincones del mismo en nuestra sociedad actual donde todavía parece que algunos han decidido que todavía debemos vivir en él.

Así que ahora que hemos cruzado el infierno no vamos a arder. Amemos, follemos, disfrutemos porque esta vez es la definitiva, esta vez es la única vez y esta vez, una vez más, estaremos más que Orgullosos de ser lo que somos, de querer lo que queremos, que nos guste un pecho peludo o uno con menos pelos, que follemos por puro placer, que nos acariciemos, besemos, achuchemos y toquemos sin que nadie quiera mandarnos a ese infierno que se vivió en el pasado.

¡Feliz día del Orgullo!

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He vuelto a la Lucky Star, tras unas semanas instalado en aquel bosque he regresado a la nave. Vengo más feliz de lo que me fuí pero antes de tomar el camino de regreso decidí hacer una parada en aquel club. En algún punto del mundo la humanidad ha empezado a desvanecerse, lentamente y silenciosamente pero los más sensibles del lugar se han dado cuenta que la destrucción ha comenzado y sólo es cuestión de tiempo. Pero aún queda un rincón donde la música ha ocupado el espacio en el que algunos pueden disfrutar escondidos del resto de la humanidad.

Una especie de discoteca techno en un edificio clásico. La gente, aunque no tiene espacio, se encarga de encontrarlo para poder darlo todo en cada canción que suena. Una tras otra, sin descanso y sin querer parar. Entre las sombras, con los flashes que hacen que parezca que todo vaya en una falsa cámara lenta.

En una esquina dos reyes se abrazan, son reyes porque llevan coronas, pero no son los reyes que conocemos actualmente. Son reyes por ser supervivientes y se acarician, se miman y se dejan llevar mientras el resto bailan y yo miro fijamente ese abrazo. Ese abrazo que demuestra la esperanza dentro de la desesperanza. Ese fue el momento en el que pensé que ya estaba preparado para regresar.

«Dispuesto a creer
que aún se puede volar,
yo estaré donde esté
y tú sabes donde encontrarme»

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Fotografía: Cain Q. 


Aunque no lo sepas, aunque sea en silencio, aunque puede que no lo creas. Ahí estoy. En silencio, simplemente, como si fuera ese ángel de la guarda que te recoge cuando vas a caer. En realidad llevo las alas escondidas y por eso no puedes verlas cuando lo hago. Desde lo más sútil, de la forma más escondida. Como canta Nacho Camino: «Si resulta que el cielo no es más que una casa vacía, no temas, mi vida: tú aún vives en mí.»

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2 de agosto de 2017 / We were lovers for the first time

Ilustración: Dimosthenis Prodromou


Esta mañana estaba yo en el trabajo sin parar de hacer cosas pero como mi mente es multimedía de repente se ha puesto a pensar y me ha dicho «¿Recuerdas la primera vez que conociste a una persona?». El enlace ha sido un poco sin un sentido lógico, de esto que vas enlazado un tema con otro y te encuentras en ese instante: Cuando entré en clase en silencio y saludé a la chica que había unas filas más adelante el primer día de clase en la universidad y casi pega un bote, cuando subí en aquel tren y aquel chico me miró con cara de «¿Y tú quién eres?», cuando quedamos a frikear en la Puerta del Sol como si nos conociéramos de toda la vida, cuando entraste en la recepción del hotel y dije «Eres tú» con tu cara de resaca horrible…

Todas son primeras veces y creo que recordar esas primeras veces y hacerlo con mucha intensidad no pueden significar nada más que sea un amor verdadero. Del de verdad y en ninguno de estos me equivoco: han sido algunos de los mayores amores de mi vida y por eso recuerdo perfectamente esa primera vez. Porque da igual el tiempo que pase, los mejores y peores momentos, todo. Siguen siendo los grandes amores y están ahí cuando hacen falta.

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Ilustración: José Manuel Hortelano-Pi 
Escuchando: Feelin, Gloria Estefan


¿Creer o no creer? ¿Alguien no cree en el amor? ¿Alguien cree en una existencia sin afectos? ¿La soledad? ¿La vida basada en la espiritualidad? Volvió a aparecer tu imagen en «Personas que quizás conozcas», ese lugar donde más veces aparecen gente que te gustaría conocer que conoces realmente. Esos extraños parámetros que utilizan las redes sociales. Pero ahí estaba tu foto, ¿han pasado siete años desde la última vez que hablamos? Sí, seguramente, aunque hace mucho menos nos cruzamos de manera fugaz por esta ciudad… Creo que no me vistes aunque yo sí. Igual de sexy, interesante, guapo.

Ya no me cantabas canciones al oído, ni bailamos al ritmo del Dios del pop. Fue algo breve pero duradero en el tiempo. Y no, no lo recuerdo como con nostalgia porque hubiera sido de otra manera. Lo recuerdo porque fue genial haberlo vivido y eso, eso es seguir sintiendo ¿Creo en el amor? ¿Qué es el amor? ¿Cómo lo sentimos? ¿Cuándo empieza y cuando termina?

«Over? Did you say “over”? Nothing is over until we decide it is!»

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Escuchando: Cuán lejos voy (Moana)


Coger aquel tren. A un lado la montaña. Al otro el mar. Al fondo, el futuro. A tu lado, una persona te acaricia. Enfrente, dos desconocidos. El tren va a toda velocidad. Echas un vistazo hacia atrás y todo está correcto. Te relajas. Cierras los ojos y agarras la mano.

Un pequeño sobresalto. Abres los ojos. Miras por la ventana. Una especie de extraña corriente atraviesa el tren. Pegas un respingo. Agarras fuerte esa mano. Esa mano te sujeta aún más fuerte.

Sabes que tu viaje tendrá turbulencias pero hay una mano que te apoya para que tengas confianza y tranquilidad. «No pasa nada, el camino continúa» ¿Cuán lejos voy?. No me han enseñado el billete, no me han dicho donde voy, simplemente estoy en camino.

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23 de agosto de 2017 / When I learn to fly (high)


Ilustración: D 6 Daryl Dixon 
Escuchando: Learn to fly, Foo Fighters


El aprendizaje, ¿En qué consiste? Aprendizaje consiste en ver con una perspectiva muy diferente a la que nos han inculcado desde pequeños. Nuestra sociedad se basa en la culpa, el error, y la flagelación… es la educación que hemos recibido, casi sin darnos cuenta, desde pequeños.

Nos han enseñado a vivir en el dolor, a que las cosas tienen que ir mal, que no hay opción casi a que mejoren, el conformismo, el no tener derecho al cambio y eso ha sido un error. Vamos a fomentar la posibilidad de mejorar. Seguro que si observas tus comportamientos han ido variando en los últimos años, y si te has caído al volver a levantarte has aprendido de esa caída. Te volverás a caer, seguro porque somos humanos, volverás a levantarte, y volverás a aprender algo más y el día que te das cuenta que ha sido así es un momento realmente mágico y maravilloso para dejarlo enmarcado y no olvidarlo.

Cada día estamos aprendiendo, lentamente, y si confiamos en nosotros todo es posible. Acuéstate pensando en todo lo bueno de ese día y levántate pensando en todo lo bueno que va a venir en ese día. La actitud lo es todo.

«I’m looking for a complication
Looking ‘cause I’m tired of trying
Make my way back home
When I learn to fly (high)»

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Escuchando: Quan la Mercè está contenta, Pastora


Bajarse en Sants y sentir todo el calor húmedo de la ciudad.

Coger el metro y rayarse porque va al revés. Pero en realidad el que va al revés es el de Madrid.

Pasearse por los bares de Las Ramblas bebiendo, charlando y marujeando

Recordar como se quedaba donde estaba el BBVA de Plaza Catalunya… que ahora es una tienda de ropa.

Disfrutar de un día en la playa sin pensar en nada, simplemente estando en la playa.

Enamorarse, ligar y disfrutar de los hombres de la ciudad.

Descubrir nuevas exposiciones en La Virreina.

Disfrutar de un concierto en el Razzmatazz (Donde nunca han cerrado las puertas con todos dentro como cantaba Megaafonia)

Buscar el follón que llevaba La Lola de Pastora por Barcelona

Creer que uno se va a encontrar a Gerard Civat i els civets en alguno de los bares de El Raval

Recordar las noches de fiesta bebiendo como un cosaco en el viendo pinchar a Purpur

Woodkid en el BAM

Los amigos que son verdaderos amores de mi vida.

Los momentos románticos amorosos vividos.

La Casa Azul en la Sala Apolo el día de mi cumpleaños (y más veces en días que no eran mi cumpleaños)

Los reencuentros tras muchos años.

Pasear junto con los guiris junto a la Sagrada Familia.

Descubrir lugares escondidos por la noche.

Las noches en el Moog.

Soñar con tener una casita en el barrio de Gràcia.

Todo eso es, y será, Barcelona. Eso es.

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Ilustración: Gorka Olmo
Escuchando: Sky is full of stars, Coldplay

A esta nave llegué solo. Hubo gente que apareció. Otros desaparecieron. Unos tantos estuvieron una larga temporada y otros dejaron de estarlo o hacían unas visitas esporádicas. Ahora vuelvo a estar solo. “Todos morimos solos”, decían en una canción, era lo único que quedaba claro. No estaba muriendo pero si estaba en un proceso de cambio. La nave daba sus últimos latidos, ella sí que estaba desapareciendo. Decidí que quería aprovecharla cada momento. Recorrer sus parajes. Encontré fotografías de otros miembros de la tripulación y restos de algunos de sus textos que nunca llegaron a ver la luz.

El comedor se encontraba a media luz. La nave tenía una particular forma de mandar señales. Como si me quisiera decir algo. Estaba llegando a su fin de la vida útil, la Lucky Star había sido lugar de creación, de recordatorio y de crecimiento y aprendizaje de las experiencias vividas, de algunas que estaban escondidas entre mis documentos y de aquellas que casi estaba proyectando para el futuro más cercano.  Ya había cumplido su misión.

De nuevo el silencio. El silencio. Un silencio. La luz desapareció. Una serie de rayos luminosos, como si fueran las motos de Tron, se acercaban a mi cuerpo y lo envolvían en varios colores. La nave había desaparecido y yo, yo ya no estaba allí. Habíamos sido tragados por un agujero de gusano pero yo había sido recuperado.

No era casualidad, el protocolo de la nave así lo estipulaba “En caso de quedar algún habitante en la nave cuando esta deje de latir será teletransportado”. Esto lo pensaba mientras me sentía en ninguna parte y, a la vez, en todos lados

Un instante, el infinito, la belleza, la tristeza, el dolor, la alegría. Una explosión de un micro segundo me invadió y sentí como si estuviera explotando. Como un fuego artificial cuando alcanza el punto máximo en el cielo y estalla.

El silencio, las estrellas y la Tierra. Abrí los ojos. Ya no estaba más allá del universo. Había vuelto a casa. Mi misión estaba cumplida. Estaba en el metro camino del trabajo, como tantas personas a mi alrededor. Sonaba «There’s no beginning en mis oídos». Mirando a mi alrededor miré a un hombre trajeado, lo que parecía un ejecutivo. Me miró. Nos miramos. ¿Sabéis esas extrañas conexiones? Sí, algo sucedió.

Él seguía allí pero creo que algo en su interior había viajado a un lugar mucho más lejano donde dejar sus sentimientos y transmitirlo a la inmensidad. Había comenzando su viaje a la nave «Aphrodite». Nada desaparece, todo se transforma.

Misión completada. Feliz viaje.

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Fotografía: Juan Hernando

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2014 / 2015 / 2016 / 2017


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