23 de julio de 2026

Hombres Encontrados / La bitácora de mi viaje en la Lucky Star // Año 2016

Vamos con la tercera entrega de los textos, fotos, y canciones con las que fue adornando el blog de Hombres Encontrados. El viaje en la nave espacial Lucky Star, obviamente en homenaje a Madonna, nos lleva hasta el año 2016, un año bastante intenso y que queda reflejado en todo lo que escribí. Pónganse cómodos, saquen los cascos y suban el volumen de sus canciones favoritas.



Escuchando: Miradas, Bravo Fisher!


Es muy divertido observar a las personas cuando vamos en el metro. A veces piensas los caretos que pondrás mientras están jugando a la consola o cuando, de repente, te ves dándolo todo moviendo los pies como si no hubiera mañana. Ese niño que no para de moverse de arriba a abajo, aquel hombre de traje que hace que te quedes embobado…

…y esos pequeños momentos que, quizás, nadie más que tú se esté fijando. Hace unos días regresaba a casa y vi a dos chicos hablando sentados. Uno mirándose al otro. Pero había algo que, si uno se fijaba, se podía observar. Uno de los dos miraba a los dos con una cara de amor absoluta. Era una mirada de las de «Cállate un rato y bésame», de «Te quiero para la eternidad», de «Estoy deseando desnudarte y hacerte el amor durante horas».

Esa mirada era tan intensa, tan cautivadora, tan llena de emociones ¿Algún día se lo confesará?

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Escuchando: Afterlife, Arcade Fire (Live from YouTube Music Awards 2013)


Parece que el día no ha salido como tú querías, ¿verdad?. Una mala noticia, una discusión, ese momento en el que todo parece que se está torciendo… No sabes que hacer, te has bloqueado. Quizás sea un punto de inflexión.

Comienza a sonar esa canción. Sigues en shock pero entonces algo dentro de ti empieza a vibrar. Casi que te mueves por inercia. Tu cuerpo se convulsiona como si estuviera poseído. Sales a la calle, nieva. No importa, no sientes el frío. Disfrutas sintiendo como cae sobre ti y, sin querer, te has entregado a esa melodía que suena.

Casi puedes sentir como si él te estuviera cantando tras de ti y todo explosiona en una coreografía. Tu cerebro se libera. Relájate, éste es el poder de la música.

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16 de enero de 2016 / Man in the Mirror



¿Qué sucede cuando te miras durante un rato en un espejo? Te observas, ves si vas bien, o quizás haces lo contrario «Ufff, mira el michelín» «No me gusta lo que veo». Quizás el truco para amar está primero decirse uno a si mismo lo que se quiere para después hacerlo con los demás.

Aquí va el ejemplo en formato de escena Angel-A del director Luc Besson con Jamel Debbouze y Rie Rasmussen. Dos personas, un espejo ¿Qué ves en él? Habrá que practicarlo.

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27 de enero de 2016 / Said, I want you to stay

Escuchando: French Navy, Camera Obscura

El mundo de las relaciones humanas es muy complejo pero, en buena parte de las ocasiones, pasa por tres fases muy claras:

- El enamoramiento: ya sea literalmente o lo que es llamado un bromance. El conocerse poco a poco, ir descubriendo cosas interesantes, pasárselo bien juntos, disfrutar y todo parece tener un aire nuevo en el mundo.

- La pasión: todo se vuelve más intenso, apasionado, brutal, excitante… se convierte en una complicidad única que piensas que va a durar para siempre. Nunca te has sentido así, aunque ya te haya pasado anteriormente.

- El desencanto: Todo principio tiene su final. Las cosas ya no son como antes. No existe esa misma chispa y todo se va desinflando lentamente. A veces con discusiones y a veces con sensaciones.

Aunque no tiene porque ser siempre así, la realidad es que existe esas relaciones que perduran en el tiempo, que siempre están ahí con mayor o menor pasión pero nunca con desencanto y con un enamoramiento permanente de una forma especial, diferente y mágica. La familia que uno decide.

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3 de febrero de 2016 / Cierra los ojos y vuelve a sentir

Escuchando: Cierra los Ojos, Cooper

Tu casa. Tu habitación. Te sientas. Cierras los ojos. Respiras y espiras. Te dejas llevar por la respiración ¿Dónde te llevará? Quien sabe. Los pensamientos vienen y van en tu cabeza. Te das cuenta que no te pueden hacer ningún daño. Los observas, los dejas ir. De repente te ves transportado a un paisaje donde nunca has estado. Simplemente en un foto, pero ahora estás allí. Tus músculos se relajan, escuchas el agua sonar, el silencio.

La paz más absoluta sin moverte de tu cuarto.

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No quiero asustar a nadie pero esta semana se celebra San Valentín. Esa fiesta tan querida como odiada por toda la población. Los que están emparejados, y son empalagosos, están encantados de la vida. Los que están emparejados, y no son empalagosos, acaban cayendo en las mismas. Los solteros desesperados por buscar novio, y no lo encuentran, se dan al San Ballantines. Los solteros que dicen «Es domingo» y ya está.

Seas el tipo de persona que seas, van aquí una de canciones románticas alternativas, del amor al desamor. De las mariposas en el estómago a las despedidas amargas.


Para los nostálgicos de amores de juventud

Torremolinos– Linda Guilala. El maravilloso mundo de internet ha provocado que las relaciones a distancia sean más llevaderas, pero hubo un tiempo que los novios se hacían en esos veranos. Siempre hay momentos de nostalgia en los que decir: “he encontrado el bote con las monedas que guardaba para viajar contigo a Granada”.


Para los aventureros a lo Pekin Express: Amor por el mundo

Radar De Amor – Undershakers. Ese momento que persigues a alguien, porque te gusta, casi como una especie de cuasi-acosador-que-no-llega-a-serlo-que-está-el-mundo-muy-susceptible. Esa persona que está dispuesta a absolutamente todo, aunque tú todavía no se lo has dicho. Pero lo nota porque «llegaré donde quiera que tu vayas, no podrás escapar de mi radar de amor»


Para las confesiones tirado en una cafetería

La puta canción de amor en la que el chico gana – Miqui Puig: Todo comienza con una declaración. Esa tarde que quedas con aquella persona pero esta vez la conversación deriva en una declaración de amor. Y dice que sí. Te llevas el premio del corazón.


Para dejar las cosas claras

Escapatoria – Tachenko. Por si no le ha quedado claro, hay muchos chicos guapos pero el que me gusta eres tú, tontín. “No tengo escapatoria, y no es ningún pretexto: por mucho que te digan por ahí, me gustas más que el resto”.


Para las noches inolvidables

Vamos A Volar – La Casa Azul. Las noches de fiesta, correr por la calle con las manos bien agarradas, pegarse el lote en cualquier garito. “– Quieres tomar algo. – Pues no sé, un Martini o algo. – Me quedaría aquí para siempre. – Pues quedémonos”.


Para los placeres del día a día

Verbena 2000 – Tiger & Milk. El amor sigue, con sus pequeñas cosillas. Las dudas, el día a día, y los pequeños detalles: “Voy a comprarte algún disco, de esos que faltan, para bailar contigo en la cama por las mañanas»


Para los ñoños de pro

Enero en la Playa – Facto Delafé y las Flores Azules. una oda al amor y a todo lo que va sucediendo en un día ¿cualquiera? El puro disfrute. “Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial. Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto que nos deshidratamos”


Para los que no se rinden

Decoración – Ellos. En otras ocasiones las cosas no son tan fáciles pero nunca hay que perder la esperanza “Tengo tu rostro tatuado en mi interior”.


Para los que tienen dudas sobre que pasará

Domingo Astromántico – Zahara + Santi Balmes. Aunque hay amor, algo está sucediendo que la relación comienza a tener algunos problemas y tienes el miedo que se vaya “Te deslizas como si fueras de viento, y al contacto con mis dedos te desvanecieras”


Para los que el amor les da una patada

Emborracharme – Lori Meyers. En esos momentos en que no quieres ser el amante o el amigo de alguien. Necesitas más y parece que eso no va a suceder. “Me levanté tarde, y la resaca qué ahora tengo me impide llamarte, y con las ganas que ahora tengo de follarte”


Para los que ocultan sentimientos

Me odio cuando miento – Fangoria. Cuando las palabras no se dicen, los gestos no acompañan y no se hace lo que se quiere realmente “Nos despedimos despacio para alargar el momento, siendo prudentes, por no decir cobardes, y apretando los dientes para no decir: Yo me quiero quedar aquí contigo”


Para los que huyen

Me voy a París – Salvador Tóxico: De las huidas que son necesarias cuando todo se acaba “Hoy me acuerdo de ti, de cada tarde de Abril, Hoy no quiero seguir, yo me voy a París”


Para los que miran más allá

Qué nos va a pasar – La Buena Vida. Así es la vida “Cuando pase el tiempo conocerás a alguien más, y me olvidarás, y es que es lo normal, aunque nos de rabia siempre ocurre igual, y nos esforzamos en disimular”


Para autoamantes

Me amo – Love of Lesbian. Un clásico contemporáneo que deja bien claro lo bonito que es quererse, autoquererse.


¡Feliz San Valentín!

¡Feliz San Calentín!

¡Feliz San Ballantines!



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Fotografía: Una playa de Cataluña desde el tren
Escuchando: Early in the morning, James Vincent McMorrow


El atardecer, la playa, Barcelona. Es uno de los mejores donde se puede estar. La gente disfruta, despreocupada y con felicidad. Corre una brisa fresca que hace que el calor pueda ser soportable. El sonido de las olas acompañan y hay un barullo de ruido clásico de esas horas en las que existe un gran movimiento.

Pero empiezo a fijarme en pequeños detalles: Ahora mi mirada se fija sobre un grupo de chicas y chicos que están con la música ensayando coreos en medio del paseo marítimo. Otro grupo de personas les increpan hablando que hacen mucho ruido. La policía se acerca para decirles que, con la nueva ley, esas acciones no se pueden realizar y deberán apagar la música. Se van decepcionados con la caída del sol. La música no podrá ir a otra parte porque en ninguna parte de la calle les van a dejar hacerlo. Castigar el arte que no molesta.

Una familia realiza nudismo al lado, disfrutan del día y la madre hace una foto de espaldas a su marido y a su hijo pequeño. Pura ternura. Un grupo de personas les miran de forma extraña, como si estuvieran realizando algún delito y son increpados por ellos. Finalmente deciden abandonar la playa, casi sintiéndose culpables de aquella situación. Un pudor y vergüenza que obligaron a tenerlo. La mirada sexualizada, el pecado en el observador.

Después, en el otro extremo, nos encontramos con un grupo de chavales que, uno de ellos subido en una caja, se dedica a criticar a la clase política que, por mucho cambio producido en los últimos años, no han conseguido remodelar nuestro país. En este caso la policía los detuvo. Prohibir la crítica, la ironía y buscar dobles sentidos donde no existen. Un sin sentido.

Mirando a mi alrededor me entró una gran tristeza. Cerré los ojos. Me preguntaba ¿Hemos llegado a un punto en el cual un programa como La Bola de Cristal no podría emitirse?, ¿Por qué hemos llegado a crear presagios en cosas inocentes?, ¿Por qué ya no se puede llegar a ironizar o realizar humor negro sin que se convierta en un delito?

Dejé de pensar. Me relajé. Respiré. Espiré y entonces viajé a toda velocidad por mi mente. Viajé tanto. Me relajé hasta conseguir quitarme esa extraña sensación que se había apropiado de mi mente y de mi cuerpo. Llegué a sentir como el cuerpo empezaba a fusionarse con mi mente, a empezar a tener las cosas claras, a regresar a la sencillez. No quería dar más vueltas, no era necesario. Todo lo que necesitaba estaba en mi cabeza, todo el orden de ese mundo que fuera parecía haber perdido el rumbo lo estaba recuperando.

Cuando abrí los ojos estaba amaneciendo. No sé como había podido pasar, había perdido la noción del tiempo y el espacio. Estaba pero sin estar y entonces sonó un tren de cercanías al fondo. Pero, no sé de que forma, distinguí a un chico barbudo de mirada intensa haciendo una foto. Y en esa foto yo, parte de un paisaje, de una playa que a esas horas estaba solitaria. Todo estaba en paz.

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24 de febrero de 2016 / I keep dancing on my own

Escuchando: Dancing on my own, Robyn


Aquella noche fue un momento de los que piensas «Mi vida es Al Salir de Clase y nadie me ha avisado» Me hice un Dancing on my own de Robyn en toda regla. Ni tan mal. Pasados los años me alegro mucho de todo aquello que pasó y que no comprendía. Ahora lo hago, no reniego ni cambiaría de uno de esos momentos del pasado ¿para qué? Soy muy fan de contar determinados momentos divertidos de mi vida.

Al final he aprendido algo, que me ha costado su tiempo, pero es que prefiero (hasta ahora) seguir bailando conmigo mismo. No podré decir que mañana baile acompañado pero en estos instantes soy muy feliz bailando conmigo mismo… Sólo me faltaría alguien si quisiera cantar en el karaoke una canción de Sonia y Selena pero ese es otro cantar.

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Escuchando: Feathers, Alida


Aquel día todo se había despertado en paz. Despejado. Demasiado despejado. Un silencio en las calles como nunca se había escuchado… o dejado de escuchar. La gente realizaba sus tareas habituales pero no se escuchaba absolutamente nada.

Mirando al cielo, ni una nube, despejado. Giré un poco la cabeza y descubrí lo que podría ser una luna gigantesca muy cercana a la Tierra. Primero me paralicé y segundo empecé a levitar por el aire. La fuerza de la gravedad se había reducido y poco a poco todos nos fuimos elevando por las alturas.

Los nervios empezaban a hacer estragos, del silencio se pasaron a gritos, a un descontrol surrealista por las alturas de la ciudad. Gente que desaparecía en las alturas, otros girando sobre si mismos, algunos como si fueran lagartos sin cabeza…

…Cerré los ojos, respiré, repasé las opciones y decidí concentrarme, y recordar aquello que me habían explicado en ciencias naturales en el colegio. Tras la sensación de perder el control, lo recuperé y entonces empecé a moverme como pez en el agua, como astronauta en el espacio, como jugador experto en una mesa de poker.

Todas las enseñanzas llega un momento en la que son útiles. Seguiré flotando por los aires, dejándome llevar. No dejemos que la gravedad nos gane.


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Escuchando: Interior de un nave espacial abandonada, Fangoria

Las naves espaciales, como la Lucky Star, son brillantes por fuera, luminosas, impolutas… incluso cuando son abandonadas siguen reflejando esa sensación brillante, cuasiperfecta. Ese estado puede engañar de lo que se encuentra en su interior: un sitio mohoso, cochambroso y donde la dejadez ha hecho mella en sus instalaciones.

Quizás es como parece que se ha basado la sociedad, y no en los últimos tiempos. Pensemos en los libros de historia, ¿Creemos que todo ha sucedido tal como lo cuentan? Lo importante ha sido contarlo desde una perspectiva interesada. ¿Creemos todo lo que cuenta de la Biblia? Teniendo en cuenta que buena parte ha pasado de boca a boca y algunos de los libros de los apóstoles se consideran apócrifos. Dicen que una mentira no se convierte en verdad por mucho que se diga una y otra vez, pero a veces la historia puede convertirlo en una verdad que nadie podría modificar a falta de información del pasado.

Vivimos en la época de las redes sociales que, de alguna forma, nos ha convertido a los treintañeros en los nuevos adolescentes. Jugamos igual en las redes, apostamos por los selfies repetidos una y otra vez hasta la saciedad. Nos creemos que somos los sabios universales y que sabemos absolutamente de todo. A veces vivimos en una vida perfecta… La apariencia contra una realidad que puede ser escondida.

En definitiva en la vida importa más la forma que el fondo, lo que parece que lo que realmente eres. No será ninguna novedad pero en estos dos últimos años he podido corroborarlo día tras día, vistazo tras vistazo. En el momento en el que se consideran cosas «normales», si es que existe realmente ese término, cuando no lo son.

Aparentar, ser, parecer, estar. Ten cuidado en no convertirte en el interior de una nave espacial abandonada porque puede que alguien abra la puerta

«Eres como el interior
de una nave espacial abandonada,
brillas por fuera, por dentro nada»

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16 de marzo de 2016 / I’m riding alone

Escuchando: Riding alone, RedNex


Así dejé el poblado. Aquel lugar donde había estado toda la vida. Acompañado por muchas personas con las que estuve viviendo durante mi casi treintena de vida. Era hora de abandonar el lugar, dejar a la novia, dejar a la familia… y encauzar una nueva vida.

Salí sin mirar atrás, dicen que mirar atrás sólo hay que hacerlo para acelerar, acompañado por mi fiel caballo Peter. Él no me daba conversación pero siempre me escuchaba, quisiera o no y le solía saltar largos monólogos que lo que no sé es como no me tiraba de su lomo y se iba a vivir su vida.

Aunque no me había dado cuenta, o sí pero me quise hacer un poco el tonto, me seguía a una distancia prudencial Ansi. Ella era la chica más divertida del can-can, la más vivaz y siempre se me pegaba cuando iba al Saloon a beber unos tragos de la cerveza negra que tanto me gustaba.

Era sencillo estar con ella, aunque podía ser un poco pesada y había que tomarla en pequeñas dosis. Hubo épocas en las que se tomo demasiadas confianzas y acabó viviendo temporadas conmigo. Era complicado echarla de allí aunque al final tanto ignorarla se acabó cansando.

Ahora venía en la retaguardia, pero de vez en cuando se me amarraba casi al cuello. Pasando poblados y más poblados, Ansi seguía por allí, hasta que se acabó metiendo en mi cama y entonces la cosa se puso más complicada. Decidió durante un par de meses quedarse junto a mí, casi pegada día y noche. No era capaz de dejarla y la daba conversación. Craso error, eso hizo que ella hablara más y era una especie de continúo diálogo sin sentido.

Decidí ignorarla. Hubo momentos largos del camino, hacia no tengo claro donde, en el que me dejaba, y otros volvía a pegarse a mí. Como el perro y el gato, como una voz dentro de mí… Parecía que Ansi se había cansado tras varias ocasiones pero una vez más volvió a regresar con fuerza. Esa vez fue complicado quitármela de encima. Usé todas las técnicas posibles, pero ella era una chica dura, así que tracé un plan: Tenía que despistarla.

Lo hice, y de nuevo mientras veía pasar tierras rojas por doquier, disfruté del paisaje y me dejé llevar en el silencio. Conocí a gente con la que compartí pequeños espacios de tiempo mientras descubría lugares nunca vistos… pero me apetecía seguir solo el camino, eran pequeños fragmentos de placer.

Ansi desapareció de mi vida, hasta que regresó cargada de armamento. Vamos, que me puso las esposas y decidió que se quedaría, sí o sí conmigo. Era el momento de jugar con un cambio de táctica… Ella era persistente, pero yo mucho más y con mayor actitud.

Quiero seguir cabalgando solo. Continuará.

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Fotografía: Fachada de la Tabaquería de Lavapiés
Escuchando: Si tú te vas (Magnífica Desolación), La Habitación Roja


En un rincón del espacio. Un agujero negro que absorbe estrellas como si fuera un Comecocos de nuestra infancia. Más lejos nos encontramos con una galaxia desconocida todavía para nosotros. Nuevos mundos por explorar y, quien sabe, vida en su interior. Aunque fuéramos más rápido que la velocidad de la luz tardaríamos varias de nuestras vidas en llegar hasta ese Planeta Tierra donde vivimos. Antes deberíamos evitar miles de meteoritos, el calor que desprenden algunas de las estrellas que saltan fogonazos.

La Vía Láctea. Algunos planetas y ahí enmedio la Tierra. Tan pequeña y tan grande. En su interior se produce una explosión por diversos lugares. A veces son explosiones terroríficas, atentados de unas personas que actúan en nombre de seres inexistentes que se han forjado cuasi como leyendas a lo largo de miles de años. Después los políticos salen en manada, sí, en manada no en grupo, a mostrar su minuto de silencio mientras se sabe que ellos son los mismos que han vendido las armas a los terroristas. Una sociedad donde existe una aparente seguridad, una técnica de marketing que cada vez está más clara que no es cierta.

Por suerte existen otras explosiones, las de placer. Orgasmos en terrazas de primavera. Gente acogiendo y ayudando a refugiados, aún con la posibilidad de ser multados. Citas interesantes, la explosión del conocimiento. Los momentos de ayuda entre dos trabajadores, sin esperar nada a cambio. La búsqueda de justicia por parte de la sociedad. El horizonte de nuevos grupos deseando encontrar una nueva ciudad, algo diferente, un avance. Un grupo de amigos que se ríen a carcajadas, otros que conspiran una celebración y un par de ellos que deciden comer al sol en una terraza, mientras otros preparan un viaje…

Desde el fondo del universo no somos ni una pelusa de polvo, pero para nosotros lo es todo. No te vayas, ni tú, ni tú, tú tampoco.

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Fotografia: Arte urbano en algún lugar de Madrid
Escuchando: Somos el uno para el otro, Astrud



Hace mucho tiempo, en una tierra muy lejana donde la luz ya había caído y la oscuridad se salvaba con una pequeña bombilla dos personas hablaban entrelazadas en la cama sobre la sensación de placer de aquel hecho. «Es bonito esto de ser novios de un día». Ambos habían sido hechizados por una malvada aplicación que provocaba que sólo pudieran salir durante un día. Así que cuando llegara las doce de la noche, todo desaparecería. No sabían como, de que manera, ni de que forma. Decidieron darse cariño, mimos y disfrutar el momento como si no hubiera nada más.

Sonaron las campanas. En lo alto del Campanario estaban Astrud cantaba eso de «Es que no basta con querernos, yo quiero ser tu novio bajo el agua». Una última mirada cómplice y una inundación se los llevaba separándoles junto con todo el edificio.

Cada uno despertaría en su casa como si hubiera sido un sueño. Se volverían escribir sin recordar que es lo que había pasado. Volverían a quedar y, quizás, volverían a ser novios de un día. Los cuentos pueden llegar a ser eternos.

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Siempre he sido de los que he pensado que las películas de terror más reales son aquellas que son relativamente cercanas y es algo que crees que puede suceder. La Invitación (Karyn Kusama, 2015), tiene como argumento algo tan aparentemente inocente como una invitación por parte de una pareja a una fiesta de celebración ¿Qué se celebra? ¿Por qué han invitado a esas personas? ¿Estamos seguros que ha pasado el suficiente tiempo que hemos superado algo? ¿Estamos preparados?

La inocencia deja de serlo cuando al llegar a la casa se descubren algunas personas extrañas y comportamientos que tampoco son normales por parte de los allí presentes. El juego consiste en saber ¿Quién está perdiendo la cabeza? o, aún más, ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Por qué esos comportamientos? Lo que se convierte en la gran duda de la película es muy fácil de descubrir por parte del público y se muestra de una forma demasiado evidente, aunque con algunos guiños interesantes.

El mensaje de La Invitación va un poco más lejos ¿Cómo conseguimos sobrevivir al dolor? ¿Cómo se puede superar un hecho trágico?. Aunque no comparte género ni temático si tiene un mismo argumento, Coherence, en la que sus protagonistas tienen que sobrevivir a una rocambolesca situación. Cada persona es un mundo y hay tantas reacciones como habitantes del Planeta Tierra. ¿De qué seríamos capaz de hacer? ¿Perderíamos el rumbo?. Poco más hay que decir que dejarse llevar por un terror que asusta de verdad. El ser humano en plena esencia. El miedo de lo que puede suceder al otro lado de la pared.

*La Invitación se encuentra actualmente en la cartelera española.

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Foto: Una puerta en algún lugar de ¿Madrid?
Escuchando: Come so far, (Got so far to go) Hairspray Soundtrack 



Aquella puerta representaba aquel pasado. Sus cosas buenas y sus cosas malas. Sus momentos desternillantes y los más dramáticos. «I was here», yo estuve aquí, contigo y lo pasamos muy bien. También unos metros más abajo en un momento dramático y más arriba con unas cervezas de más.

El pasado es eso pasado, lo disfrutamos, nos recreamos, lo sufrimos y cogimos fuerzas camino de un futuro, aunque sólo nos quede el presente. Día a día siendo mejores, con sus caídas y alzamientos. La perfección de la imperfección. De los errores que, sin darnos cuenta, se pueden convertir en los grandes aciertos. De esos recuerdos de cosas del pasado que ya sabes que no te pueden hacer daño. De los desencuentros que, años después, sabes que estuvieron bien que sucedieron.

Yo estuve aquí pero ya no lo estoy. Igual que ahora estoy aquí y en un rato dejaré de estarlo. Ojo a babor. Eleven anclas. Desplieguen las alas. Arrancamos camino de la segunda estrella a la derecha… y más allá.

‘Cause it’s so clear every year we get stronger
What’s gone is gone, the past is the past
Turn the radio up and then hit the gas ‘cause

I know we’ve come so far
But we’ve got so far to go

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Escuchando: Verte amanecer, Dorian

Hace unos días me encontré saliendo a la calle para ir a trabajar. Con el cambio de hora tengo la suerte que durante una temporada lo hago en pleno amanecer. Ha habido algunos días bonitos pero de este tiempo a esta parte he encontrado algunas amaneceres que han sido brutales. Coger la cámara, sacarle una foto y darte cuenta que no refleja ni un ápice de ese momento.

En ese momento lo que uno querría sería subirse a una terraza y quedarse contemplando ese instante disfrutando y sin pensar en absolutamente nada más. Que todas las mañanas podamos disfrutar del amanecer.

«Tú que nunca quisiste crecer,
escuchas discos raros al amanecer,
en pisos de diablos»

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Escuchando: Get a job, Gossip


«Ohh es lunes, qué horror»
«Qué ganas de que llegue el viernes»
«Venga que ya estamos a miércoles»
«Ya estamos casi casi en el fin de semana»

¿Te suena? ¿Sí? Eso es que tienes un trabajo de oficina de lunes a viernes. Lo que más deseas es que llegue ese momento del viernes en el que apagas el ordenador y no volverás a encenderlo hasta dos días y medio después. El fin de semana es esa especie de refugio para la vivir… si es que no acabas tan cansado mental y físicamente de la semana: el jefe, reuniones, papeleo, problemas. En definitiva, el caos.

Ahora es cuando aparece Paloma San Basilio que cantaba aquello de «Hacer del lunes otro sábado». Podría ser que no sólo hablara de ese amor idealizado que te eleva a los cielos. Quizás de lo que también habla es de la necesidad de un trabajo que no te haga pensar que ya es lunes y tienes que volver.

Nadie dice que sea fácil. Nadie dice que todo el mundo vaya a conseguirlo, pero ¿te has lanzado a ello? Piénsalo. Consigue un trabajo, que cantaba Gossip, pero hazlo en algo que te apasione y te haga que cada día sea un disfrute.

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11 de mayo de 2016 / ¿Qué tal por la eternidad?

Escuchando: Adiós, Fangoria


Esta mañana ha vuelto a suceder. El tránsito habitual. Tras un mensaje ayer en la tarde de algo que antes o después tiene que pasar. Algo que todos vamos a vivir, irónica palabra para definirlo, en un tiempo indeterminado del futuro: Morir.

«Ahora ya hemos pasado a primera línea», se escuchaba en el tanatorio. Cuando mueren los dos padres de una persona debe de ser como si de repente un vínculo de unión se rompe. El cordón umbilical definitivo entre los hijos y los padres. Y se pasa a la primera línea para ser los siguientes, técnicamente.

La muerte es algo natural y tenemos concebido, seguramente por la educación, que las personas «por naturaleza» se mueren de mayores. Así lo hemos vivido algunos con nuestros abuelos pero también hemos vivido casos de gente mucho más joven que, por esa teoría, no deberían haber pasado al otro lado porque no era su tiempo.

Creo que ahí nos equivocamos. Una muerte natural puede ser a cualquier edad, desde pequeños hasta mayores. Hay tantos motivos por los que nos podemos ir al más allá…

Al acabar en el cementerio hemos visto como se ha completado la tumba de parte de una familia. Tres personas mayores que nos han dejado en los últimos años. Han vivido, han sufrido, han disfrutado y nos han dejado.

Fangoria lo cantaba en Adiós: «¿Qué tal por la eternidad?» Eso nunca lo sabremos. Sólo sé que el día que me vaya me encantaría que alguien pusiera Yo quiero bailar de Sonia & Selena para hacerlo más amenos. Y pegarse un festín de comida. Y una sesión de cine. Y un concierto de La Casa Azul. Y que fuera un momento de golpe de realidad de «Vive aquí y ahora, no sabes cuando será tu momento».

A aquellos que se fueron: Gracias por haber estado aquí.

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Escuchando: Let in the sun, Take That


El tiempo. Un tema recurrente para el ascensor, encuentros breves, e incluso para cuando no sabes que hablar con alguien. La semana pasada el tiempo se convirtió en una especie de montaña rusa muy parecida a las emocionales y enlaza de una forma misteriosa con las mismas. El problema es que esa velocidad que alcanzó en determinado momento fue tan rápido que descarriló…

…descarriló de tal forma que el tiempo se ralentizó, los ánimos cayeron y produjo una extraña sensación en buena parte de los mortales. Varias personas comentamos el estado en el que nos encontrábamos y coincidíamos sentirnos en la misma situación. La montaña rusa había descarrilado pero entonces, pasados unos pocos días, el sol apareció reflejado en nuestras caras y brillando en el cielo.

Aquel viaje en montaña rusa decidió que era hora de volver a sus vías y subir hacia los cielos. Así somos, unos seres volubles por muchos factores que nos provocan unas sensaciones que a veces son extrañas y nos perturban. En estos momentos hay que recordar que el sol está esperando a la vuelta de la esquina para iluminarnos de nuevo.

«Let in the sun
Just let in the sun»

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24 de mayo de 2016 / Los Ysis en el Tiempo

Escuchando: Ysis, Bravo Fisher!


«Y si… » Este condicional con el que iniciamos algunas frases es el comienzo de una caída en un pozo del que, a veces, es complicado escaparse. «Y si hubiera estudiado aquella carrera», «Y si hubiera seguido saliendo con ese chico», «Y si no hubiera hecho de aquel consejo», «Y si hay algo que no entiendo».

Los Ysis pueden ir orientados al pasado, con aquello que hicimos, y con el futuro, aquello que todavía no hemos realizado. Cuando los hacemos mirando hacia atrás nos encontramos con la posibilidad de un cambio que, a priori, creemos que podrían hacernos haber tenido una vida mejor. Eso es el gran error.

Si miramos hacia el futuro los Ysis se centran en el miedo, la incertidumbre ante lo que todavía no ha sucedido. Como unos fantasmas del futuro que pueden llegar a devorarnos como las termitas a la madera.

Como bien han filosofado durante toda la serie de El Ministerio del Tiempo: No se debe cambiar el pasado. Un cambio en el pasado puede provocar un cambio de 180º en el futuro, dejando todo patas arriba. Y el futuro está por venir, no vayamos ya a orientarlo y focalizarlo hacia algo que aún no existe en ningún lugar.

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2 de junio de 2016 /

Escuchando: Geometría Polisentimental, Fangoria


…como la de aquel chico. Mi trayecto no era muy novedoso, el mismo recorrido, las mismas caras, pensando en las últimas noticias del Telediario que son para echarse a llorar y no parar, viendo las nuevas poses y comentarios de Twitter a la que todavía no sabes porque la gente le da a «Me gusta» a un «Buenos días», las mismas personas alrededor… excepto él.

Él era la novedad. Él era el punto concreto en el que fijar la atención, sin querer, de aquel viaje. Aunque sea para ir al trabajo se viaja («Desplazarse [un vehículo] siguiendo una ruta o trayectoria»). Un viaje de más de una hora y cuarto de camino de ida y otro tanto de vuelta.

¿Qué tenía él? Lo que se dice «un algo». Era guapo, pero tampoco excesivamente, uno de esos hombres que puedes encontrarte saliendo y entrando de los vagones. Tenía encanto y lo que llamamos entre mis amigos: personas maridables. Leía y escuchaba música al mismo tiempo. Unos vaqueros bien encajados que dejaban ver un cuerpo imperfecto, pero en la imperfección se encuentra la felicidad.

Ninguno somos perfectos, ni debemos aspirar a serlos. Asumir nuestras debilidades y fortalezas y sacar ventajas de ellas. Y así pasé cinco minutos, entonces sonaba eso de «Todo es muy fácil si uno se centra en un punto concreto y consigue fijar la atención…»

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15 de junio de 2016 / Love is in the air

Ilustración: Chemapop 
Escuchando: Love is in the air, La Casa Azul

Odio. Educación en el odio. 50 personas fueron asesinadas en Orlando. ¿El motivo? Ninguno lógico. Como si yo decidiera matar a alguien porque no tiene mis gustos musicales y eso no encaja en mi vida. Igual que si un hombre le gustan los hombres, pues besará a un hombre y no a una mujer.

Pero al odio se le gana con amor. Mostrando más amor. Mucho más. Besándonos y abrazándonos mucho más. Sin temer a nada porque el miedo es la primera forma en la que uno acaba conformándose con situaciones que no tienen que ser así.

Aún quedan países donde ser homosexual se condena con pena de muerte, donde son lanzados desde Campanarios, donde es delito mostrar gestos de afectos entre personas del mismo sexo.

Pero con todo, Love is in the air. Que no nos quiten eso. Nunca.

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23 de junio de 2016 / Qué nos va a pasar... 

Escuchando: Qué nos va a pasar, Reina Republicana


Tres minutos mientras suena la canción. Una versión de uno de los clásicos más tristes-realistas de la música alternativa española. «Cada día trato de acertar por donde saldrás…». Él, yo y sus miradas. Sólo existe ese momento. Dos desconocidos que puede que sólo coincidamos en ese espacio tiempo quizás por una única vez en la vida.

¿Qué pasará por su cabeza? ¿Qué es lo que estoy pensando yo? ¿Qué es lo que quiero? Tres minutos después termina la canción. Él se baja en aquella parada, la canción llega a sus últimas notas y no existe una última mirada. «…Aunque nos de rabia siempre ocurre igual y nos esforzamos en disimular»

El amor en versión revolucionada.

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29 de junio de 2016 / En un mundo tan pequeño...

Escuchando: En un mundo tan pequeño, Mercromina

Hace un año por estas fechas empecé a no entender el mundo, absolutamente nada. De repente fue como si hubiera perdido el rumbo completamente. Afortunadamente me dejé llevar por buenos guías que me ayudaron a entender todo un poco mejor.

El pasado domingo, cuando ya tengo todo casi entendido, volví a no entender. Pensé, pensé y volví a pensar y llegué a la conclusión que la realidad es que debo vivir en un mundo tan pequeño como el que describían los Mercromina en su canción. A veces nos pensamos que somos el universo pero hay que entender que podemos ser un pequeño grupo de hormigas que, por ahora, no consiguen imponerse ante una masa de ovejas descarriadas.

«En un mundo tan pequeño
sólo cabemos tú y yo,
aumentando el microscopio
lo haremos en blanco y negro»

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Imagen: Fotografía de la película Miss Tacuarembó 
Escuchando: Religión (David Van Bylen Remix), Lori Meyers 


Viendo el periodismo actual, su manipulación, mentiras y cada vez más evidentes, algo de lo que habla ‘Religión’ de Lori Meyers me viene a la mente una pregunta: ¿Cómo nos han engañado, y lo siguen haciendo, desde tiempos inmemorales? ¿Cómo se recordarán estos días en el futuro?

Tengo la extraña sensación que, desde la propia religión, se ha valido de una selección, mentiras y conspiración para que la historia sea de una forma válida para ellos. Si uno se fija cada religión va adaptada a una sociedad diferente, adecuándolo a una normativa moral que quiere ser implantada por un sector de la misma. El nacimiento de cada uno de ella es variante según la lectura, y existen los famosos evangelios apócrifos que no fueron tomados en cuenta porque alguien dentro de la susodicha religión decidió que no eran ciertos.

Sacando la vena más frívola es como saber quién es el encargado de decidir que es tendencia o no ¿Una revista de moda? ¿El último influencer de Instagram? ¿Un YouTuber que se lanza cubos de agua sobre su cabeza? Si pensáis un poco tiene todo el sentido del mundo el aquí y ahora, el pasado puede que sea la gran mentira que nos llevan contando desde que somos pequeño y el futuro puede que no exista.

«Una nueva religión que no tiene ningún Dios
su credo es manipulación su vía la televisión»

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Foto: Perry Sisters DJs por Cain Q.
Escuchando: Blink and you’ll miss a revolution, Cut Copy

Hace unas semanas apareció una bolsa de confeti en mi cuarto. No recordaba del todo de donde venía. Es más, siempre decía que eran de mi último cumpleaños y sin darme cuenta estaba faltando a la verdad. Venían de una sesión de fotos donde un amigo y yo fuimos bañados, casi literalmente, con él.

Nos sobró una bolsa de confeti. Desde entonces estuvo rulando por casa. El otro día decidí cogerla y meterla en la mochila. Ahora va siempre conmigo por si en algún momento necesito usarlo. Decía Albert Espinosa que las pérdidas hay que celebrarlas, darlas una bonita despedida… así que, quizás, ese confeti podría utilizarlo cuando me echen de un trabajo, lo deje en alguna relación porque esa será una forma de empezar una revolución, la tuya propia.

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20 de julio de 2016 / No, no me voy a morir

Escuchando: No me voy a morir, Belanova


Aquella mañana en el trabajo todo era normal. Las mismas situaciones, problemas y la misma mujer que hablaba para ella y para el resto de la empresa contándonos desde los productos de belleza que vendía hasta lo que iba a hacer el fin de semana.

Empecé a oler algo raro. No era el habitual a nuevo, o a la capa de pintura que habían echado recientemente que apestaba el lugar. Era un olor a quemado, como si con cada inspiración se metiera un poco más dentro de mí. Preguntados mis compañeros ellos no olían absolutamente nada.

Entonces sonaba un teléfono, o eso creía yo. Parece que nadie más lo escuchaba. Al fondo, en un rincón donde no había nadie ni recordaba que hubiera un teléfono. Me acerqué y lo cogí. Una voz conocida decía «No lo notas, estoy ardiendo. No lo notas, te estoy diciendo adiós».

Me toqué el pecho, vi el humo y es que mi corazón estaba ardiendo, sin dolor, sin sufrimiento, sin nada. Al final va a ser verdad que uno puede vivir sin corazón, no me voy a morir.

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4 de agosto de 2016 / There’s a star in the night sky

Escuchando: There's a star, Ash

La madrugada. Salgo del coche. No puedo dormir en su interior. Hace mucho calor, demasiado incluso para lo que era lo habitual. Él sigue durmiendo.

Miro a todos lados y me siento muy pequeño. Las estrellas brillan a mi alrededor, como nunca se pueden ver en la ciudad. Pero aquí, averiados en medio de la nada, es el mayor espectáculo del universo. Él se despierta y se sienta junto a mí a mirar.

Las estrellas que vemos son estrellas muertas cuyo brillo todavía viaja por la galaxia a toda velocidad como si fuera un recuerdo. Como nosotros mismos. Te pregunto si cuando ya no estemos seremos como estrellas. Si se nos recordará como una de ellas, aunque no esté viva sigue viéndose hasta que un día desaparezca como si nunca hubiera existido.

Te miro. Me miras. Nos miramos. Volvemos a mirar alrededor. Todo es espectacular. Todo este momento es único. Único y contigo. Tan cerca y tan lejos. Tan juntos y tan separados.

¿Me recordarás cuando ya no esté? – le dije
Serás mi estrella a seguir – me respondió con media sonrisa

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10 de agosto de 2016 / Gigantes Instantes

Ilustración: Álvaro V Z
Escuchando: Gigante, Facto Delafé y las Flores Azules


Caemos sobre la cama. Nos desnudamos lentamente, o quizás a toda rapidez. Recorres mi espalda con lentitud, tranquilidad, sin tener ningún tipo de prisa. Cada músculo, sintiendo como se mueven, se relajan, se quedan distendidos y entonces llega ese momento en el que los suspiros se entremezclan con las risas. Las risas con los besos. Y los besos con la perdida del espacio tiempo. Gigantes instantes.

Gigante,
gigante,
gigante,
gigante,
gigante,
gigantes instantes,
gigante,
gigante.

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Fotografía: Santiago by Cain Q. 
Escuchando: Manual de decoración para personas abandonadas, Fangoria

Unas paredes vacías. Eso es lo que sucede cuando llegas a un nuevo hogar. Un espacio vacío y lleno de cajas por ordenar tras la consecuente limpieza de trastos que han acumulado polvo durante años. Pero, ¿Cómo se logra hacerlo? ¿Cómo se consigue tener un nuevo hogar?. Hay mucho empeño en los muebles, el escritorio… aunque al final aquello que decora las paredes es lo que le hace especial: fotos, cuadros, ilustraciones que van a decir mucho más de nosotros de lo que creemos.

Los cambios provocan una mezcla de ansiedad, inquietud y ganas pero al final todo es mucho más sencillo como dejarse llevar. Estaría bien que existiera ese manual de decoración para personas abandonadas de las que hablan Fangoria, aunque el abandono real es el que se hace a uno mismo, a su propia falta de credibilidad…

A veces es necesario desnudarse, sentarse y dejar la mente vacía para volver a redecorarla como vamos a hacerlo. Las cosas no se quieren, se hacen.

«Aprender a retapizar
Desengaños y sofás,
Nuevos ambientes,
Independientes, para esconderme y olvidar
Esta vez ya no voy a llorar,
Bricolaje pasional,
Para redecorar…»

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7 de septiembre de 2016 / Take a chance on me

Escuchando: Take a chance on me, ABBA


Hola, ¿Cómo estás? Hace mucho tiempo que no hablamos. Soy tu subconsciente y como veo que no estás pillando eso de que cada dos por tres resuene en tu cabeza el Take a chance on me de ABBA me he visto en la obligación de salir de mi zona de confort a hablarte muy claro:

Dame una oportunidad, date a ti mismo la oportunidad ¿A qué esperas? ¿No querrás ser de esas personas mayores que se lamentan que en su vida no han hecho nada y todo lo que podrían haber hecho? Estás tardando en hacer tus maletas, sal a la calle, coge ese tren y decide cual es tu destino. Nadie lo va a hacer por ti. Venga, estás tardando. Piensa que si no lo haces me pasaré los días viniendo a visitarte.

Y no, yo no puedo comprar los billetes. Soy tu subconsciente, existo dentro de ti. Así que estás hablando contigo mismo. Tranquilo, dicen que es de personas inteligentes pero no querrás que esto se haga pesado. Ya estás a punto. Corre. Llegas al último tren del día. La playa está cada vez más cerca… y la libertad también.

Fotograma de cabecera extraído de la película Primer Verano

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14 de septiembre de 2016 / Game Over. Continue?

Fotografía: Julian Vankim
Escuchando: Video Games, The Young Professionals


La vida es igual que un videojuego. Uno de esos que te permiten cada vez que te dice «Game Over» lo de «Continue?» y eso es lo realmente bueno. Tenemos muchas momentos en el cual hemos perdido la partida, pero no el juego. Simplemente tienes que seleccionar continuar. Pero tienes que hacerlo con ganas. Ganas y una técnica. Así, ensayo-error. Si algo no funciona quizás haya que cambiar de estrategia. Subidas y bajadas, a punto de perder para luego ganar. Una competición contra uno mismo.

En algunas ocasiones tendrás que correr, en otros aprender a ir despacio, en otra tropezar para no volver a caer para que cuando llegue el final del juego real digas «Esto ha merecido mucho la pena».

¿Continuamos?

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21 de septiembre de 2016 / ¿Qué se siente al ser tan joven?

Fotografía: Joseph Wolfgang
Escuchando: ¿Qué se siente al ser tan joven?, La Casa Azul


El otro día en el metro me sucedió algo curioso. Me encanta mirar a la gente y descubrir la cantidad de gente diferente e interesante que se puede unir en un trayecto que dura tan sólo unos minutos.

En una de las paradas entre bajadas y subidas, entraron dos chicos. No debían ser más que adolescentes y estaban como dos colegas. Peleándose, jugando… pero algo había más allí que llamaba mi atención. Estaban jugando pero ¿A qué? Uno de ellos intentaba robarle un beso al otro. Sólo fue una ráfaga, un suspiro y el otro lo evitó.

Mientras tanto, sus manos se agarraban cómplices dentro de la pelea. Cuando parecía que aquello se iba a acabar entre sonrisa y sonrisa que se echaban, el otro implicado rozó su cabeza contra el pecho de su compañero. Como si fuera un gato marcando terreno.

No pude evitar sonreír y pensar que ¿Qué se siente al ser joven? Sin darte cuenta estás camino de los cuarenta años y has dejado los quince demasiado lejos. Seguí sonriendo. Brad y Angelina han roto pero aún queda mucha fe en el amor. El amor de verdad, no el reflejado en la pantalla de una televisión.

Una nueva postal que mi cerebro añade a la colección.

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Escuchando: No más Myolastán, La Casa Azul


En aquel momento se había terminado. Tras más de un año era la hora de tomar la última pastilla. ¿Cómo se sentiría después? ¿Cómo reaccionaría su cuerpo? Era preguntas que se había hecho en muchas ocasiones pero que ahora habían desaparecido por completo, simplemente escuchaba una voz en su cabeza que le decía:

It’s your turn

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Fotografía: Edu en coche en Orlando
Escuchando: Aquella fotografía, Second


Desde hace poco Facebook tiene activado por defecto el que nos recuerde cada día una foto de unos años atrás. A veces se va al último año pero la mayor parte de veces decide saltar muchos años atrás. Un Regreso al pasado que, en algunas personas, provoca a veces un nudo en el estómago y en otros tantos un odio a aquel momento.

Quizás es que soy un ser peculiar pero no me ha aparecido ni una sola foto que me haya hecho sentir mal. Todo lo contrario, son fotografías que me llevan a buenos momentos. Personas que siguen estando, otros que tuvieron su momento pero que no recuerdo ni con rencor, ni pena, ni tristeza sino al revés. Felicidad, una sonrisa, una carcajada, un «Creo que nunca pensé que después todo acabará así», pero nada que me hiciera pensar que no quisiera que esa foto estuviera ahí ni que me la recordaran.

Las fotografías recogen instantes, momentos que se fijan por medio de una lente. En ocasiones son acontecimientos importantes pero otros son pequeños instantes, momentos que aparentemente pueden no decir nada, decir mucho o lo que uno quiera interpretar. Hay fotos que nos llevan a momentos que son mucho más. Cada foto vale un tesoro.

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Escuchando: Sin rencor, OBK


Año 2005: OBK publica el disco Feeling. Sin Rencor es elegido como el primer single. J.A. Bayona, como había hecho con sus anteriores trabajos con el grupo y que se encontraba preparando El Orfanato, se encarga de realizar el videoclip. En él nos encontramos en una Barcelona postapocalíptico. J decía: «La clave para Sin rencor me la dieron ciertas opiniones que he escuchado recientemente acerca de un posible fin de nuestra civilización por los cambios de la institución familiar que hemos mantenido hasta ahora. Dado que tanto en sus canciones como en sus videoclips OBK ha realizado guiños constantes al público homosexual, hasta el punto de llegar a ser considerados iconos gay sin ellos serlo realmente, me puse a darle vueltas al tema». «Imaginé cómo verían ese mundo dos personas que un buen día despiertan y se encuentran de bruces con nuestra raza en extinción. Ahí reproducimos cierta imaginería que se nos ha hecho popular gracias a películas como 28 días después o Cuando el destino nos alcance, con las grandes calles y vías de Barcelona, la ciudad donde vivo, desiertas. Sin embargo, ellos no están solos. Un zeppelín gigante sobrevuela sus cabezas. De él baja el prototipo de familia nuclear popularizada en los años sesenta: padre, madre, hijo e hija. Al final del vídeo, la madre dispara una bala cargada de sentido metafórico directa al corazón de Jordi y abandona el lugar junto el resto de su familia para reunirse con una cantidad infinita de zeppelines en el cielo».

Año 2016: Siguen siendo necesarios videoclips y comentarios como éste. Porque la familia son tan variadas casi como personas existen. Respeto, tolerancia y dos dedos de frente que parece que es algo que no se estila e incluso que por momentos un sector de la sociedad va para atrás. Pero nosotros seguiremos reivindicando lo de We are family, porque la familia son aquellos que siempre están ahí.

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13 de octubre de 2016 / Hymn for the Weekend

Imagen de la película Weekend
Escuchando: Hymn For The Weekend, Coldplay

No quiero que me digas que quieres estar conmigo toda la vida. Quiero que sea una vida el tiempo que estés conmigo, ya sean cinco minutos, una hora o un fin de semana.

No quiero que planees como será nuestra vida en un año. Dime que vamos a hacer el próximo fin de semana.

No quiero que te estreses por lo que pase por tu cabeza. Quiero que te estreses de los polvos que me estás echando.

No quiero que pienses más allá del ahora. Quiero que cada mirada que me eches en esos cinco minutos, en esa hora o en ese fin de semana queden marcados.

No quiero que pienses en la noche de bodas. Quiero que cada vez que entres en mí lo hagas como si fuera la última vez que vayas a hacerlo.

Quiero que cada instante, cinco minutos o fin de semana sea, simplemente, inolvidable.

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Escuchando: In the water, Sexy Sadie

Una piscina. La gente ríe alrededor de ella. Unos conversan con otros. Se habla de todo tipo de temas. Hay conversaciones más profundas y otras mucho más livianas. En realidad no es más que un símil sobre lo que pasa en la vida diaria. Hablamos, decimos cosas y a veces esas palabras son excusas sobre porque se hace o se deja de hacer determinadas cosas pero que a veces llegan a un punto de inverosimilitud como las que he llegado escuchar en los últimos años.

Desde respuestas dignas del mayor de los egos a situaciones irrisorias donde alguien te dice de todo menos bonito y resulta que ahí están juntitos como si no pasara nada. Si la vida fuera de la piscina serían esas conversaciones hay un momento en el que todo cambia: Cuando nos lanzamos dentro de la piscina.

En ese instante el silencio se apodera, buceando, con la mente libre de pensamientos, concentrado en bucear y no ahogarse. Una vez concentrado y estando tranquilo es más fácil observar a la gente que está alrededor de la piscina. Observar, pensar, reflexionar… Y de vez en cuando es necesario meterse en esa piscina y quedarse dentro una temporada, mirar hacia uno mismo aún más de lo habitual. Dar carpetazo a proyectos, o dejarlos a la deriva, empezar otros. Y seguir buceando. Creo que me quedaré una temporada aquí en silencio.

«In the water, in the water I make my dreams a way»

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Escuchando: El Hombre del Tiempo, El Buen Hijo

Sigo buceando. Cada vez paso más tiempo bajo el agua. Disfrutando de ese placer en el que sólo te concentras estás en ese momento. Pasado unos días te encuentras con que eres capaz de estar allí y descubrir que hay algo más.

Entonces escuchas una música que resuena atravesando el agua, queriendo llegar a mí. Dejando el mensaje que parece que se encuentra escrito y al salir del agua, ahí está él. Ese chico que parece despreocupado, con sonrisa tímida, mirando hacia el atardecer sin saber que esa canción está llegando más lejos de lo que él piensa. Un mensaje que tiene más de un receptor.

Sigue sonando mientras el agua se ilumina de forma misteriosa porque hay cosas que no se pueden explicar, ni falta que hace.

«No voy a pronosticar como el hombre del tiempo
las borrascas que vendrán a romper el cemento
de este peso que no es más que las dudas que tengo»

Y el placer de bucear, cada vez más tiempo, bajo el agua. Aguantando más tiempo, compartiendo tiempo de buceo pero en esa misma sensación de relajación que no consigue irse.

Ese pequeño placer de sólo estar en ese instante Seguir buceando, mirar hacia fuera, seguir buceando y escuchar como la canción se aleja al mismo tiempo que tú sigues tu camino.

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Escuchando: I love you, Woodkid

Hay días en el que no te apetece bucear. Te metes en al agua y empiezas a hacerlo, pero no quieres. Así que simplemente te dejas llevar. Hundirte lentamente, descubriendo las maravillas de las profundidades que seguramente no habrías podido conocer porque nunca hubieras llegado a ese lugar si no te hubieras dejado.

Juegas a hundirte, sabes que lo estás haciendo, pero ¿Hasta dónde llegarás? ¿Serás capaz de volver de nuevo a la superficie? ¿Quieres volver allí o deseas quedarte en ese lugar oscuro? Por el momento vas cayendo y observando… Ya se verá donde se llega.

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16 de noviembre de 2016 / Yeah, you are a shining light

Escuchando: Shinning Light, Ash

Sentado. Esperando. Parada tras parada. Observando a la gente alrededor me encontré sin quererlo con aquella persona. Fue tan sólo una micro décima de segundo pero… ¿Sabéis cuando veis a un chico guapo y no podéis quitar la mirada de él? Eso fue lo que sucedió, pero sin que Esa microdécima me transportó. Subí la mirada y vi aquella mirada. ¿Quién era él?

En tres minutos pensé que sería un empotrador perfecto, que podría estar después abrazándome delante de una chimenea. Aunque no tiene mucho sentido que te abracen delante de una chimenea porque ya hace calor, ¿verdad?. Pensé que sería el perfecto padre de mis hijos, esa persona con la que irse a dormir todas las noches, ir al cine, y correr bajo la lluvia como dos quinceañeros.

«Próxima Estación: Esperanza» Entonces le miré sin decirle nada. Me miró y se fue. Había sido mi particular luz brillante de aquel día, ¿Cuál sería el próximo enamoramiento del metro? Al final tenía razón una amiga mía «Tú lo que estás es enamorado de la vida».

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23 de noviembre de 2016 / Int. noche

Escuchando: Int. noche, Zahara


Una cama. Tú y yo. Meses después no lo recordaba. Vamos, me la pelaba. Me daba absolutamente igual. No me entristecí. Nada. Mi autoestima estaba por las alturas. Flotaba por encima de las nubes. No fuiste de las pocas personas que sentí que me hiciera realmente caso ¡Qué va!. No pensé nunca más en ti. Ni con quien saliste. Ni espíe, sin querer, aquella noche borracho en aquella esquina. No, simplemente fuiste uno más. Uno más de tantos. Muchos. Tantos que no recuerdo sus caras ni sus nombres.

No recuerdo nada. Lo he borrado. De un plumazo. Eres un suspiro. Fuiste un guiño breve. Un contrato temporal de un día. Nunca pensé que seguiríamos. Porque ahora lo que más deseo es estar con alguien. Sin duda alguna. Estoy deseando conocer a alguien. Enamorarme. Irme a vivir con él. Casarme. Adoptar niños. Es la ilusión de mi vida.

Y no, no lloró cuando escucho Int. noche de Zahara. Ni voy en el metro y los ojos se inundan. Ni respiro, espiro para no descontrolarme. Ni son esos tres minutos de canción donde recuerdo todo…

…pero todo termina cuando acaba la canción, y esto si que es de verdad. El jueves la volveré a llorar.

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30 de noviembre de 2016 / Tu fuiste mi vez primera

Escuchando: Vez Primera, Carla Morrison

Hubo una vez que fue la primera. La mítica primera vez. Todos sabemos de lo que estamos hablando, ¿Verdad? Pero esa primera vez no fue la única primera vez…

La primera vez que cruzaste esa mirada con esa persona.

La primera vez que acariciaste su cuerpo desnudo en la cama después de correrte.

La primera vez que tuviste esa sensación.

La primera vez que le perdiste

La primera vez que volviste a ilusionarte

La primera vez de esta mañana.

La primera vez después de mucho tiempo sin encontrarte.

La primera vez que viste a esa persona.

La primera vez que escuchaste esa canción.

La primera vez que viste a ese grupo en concierto.

El mundo está lleno de primeras veces. Cada día hay muchas de ellas. Más allá de la mitificada primera vez. Disfrutemos de nuestras primeras veces.

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7 de diciembre de 2016 / Comencem una altra història

Escuchando: Un Altra História, Pastora


Último metro del día 31 de diciembre de 2016

Él iba pensando en la lejanía. En las subidas y las bajadas del año. En las ganas que tenía a veces de irse lejos de aquí. Lejos de las navidades, de las fiestas y de todas las celebraciones impuestas.

Antes de salir de casa ha vaciado los cajones del cuarto. Ha dejado todo tirado por el suelo. Ha descubierto que hay muchas cosas que no valen para nada. Han ido a la basura, las más afortunadas, porque otras han sido arrojadas por la ventana.

Y así, con las maletas vacías, se fue corriendo al metro. Como si no pudiera esperar a que sonara la última campanada para irse de la ciudad. Una carta de despedida del trabajo, algunos mensajes en conversaciones de whatsapp donde dejaba clara sus intenciones y la tarjeta de crédito para decidir cual iba a ser su destino.

Escuchando las canciones que iban a su ritmo, los versos de Dolo Beltrán se adueñaba de él… y en uno de ellos un choque, una mirada que lo decía todo, un mensaje de whatsapp que le había enviado él, y una frase que sonaba justo en el reproductor «…comencem una altra història»

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22 de diciembre de 2016 / What can I see you again?

Escuchando: What can I see you again?, Owl City


El pasado, pasado está. Esta es una de las máximas que aprendí en el último año. Lo que se fue, se fue, no regresará. No hay más que mirarlo para coger carrerilla ante todo lo que está sucediendo y lo que proyectas que pasará.

Pero hay alguna excepción a esa máxima. Es como cuando firmas un contrato y aparece un asterisco en el que te dicen «Todo eso es así pero bla bla bla» y ese asterisco es maravilloso porque aunque en los contratos suele significar algún impedimento en este caso lo que te abre es una puerta a un pasado que realmente no lo es. Sólo fue una parada técnica en el camino, una pausa, «cosas de la vida», y todo sucede como si nada hubiera pasado. Aunque sea más de un día y de dos, pero el tiempo se repliega y todo funciona.

Con una hamburguesa grasienta o dos gin tonics. Todo funciona igual. Sólo queda decidir cuando volver a vernos.

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Escuchando: Erase / Rewind, The Cardigans

Borrar y rebobinar. Uno de los grandes inventos que podría crear la humanidad… o quizás no. Si uno borra y rebobina se perdería en una situación en la que todo sería completamente nuevo y donde seríamos incapaces de reconocer nuestros errores y aciertos, conseguir saber que aquello que aprendimos con aquel error o tropiezo.

Aunque también nos encontramos con que los seres humanos somos expertos en tropezar varias veces en la misma piedra, a lo cual tenemos derecho. Equivocarnos una, dos, tres… aunque supongo que cuando vas por la cuarta o quinta vez, y tras varias formas, consigues que esa piedra desaparezca del camino.

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2014 / 2015 / 2016 / 2017


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